sábado, 14 de agosto de 2021

EL MALDITO EMBROLLO DE LAS ELÉCTRICAS

 



Vista aérea del embalse de Ricobayo (Zamora), sobre el río Esla.

 

Ni son lecturas apropiadas para estos calores, ni yo soy siquiera medianamente competente en temas energéticos. Lo sé, y demando humildes disculpas; pero es lo que hay. Justamente en el momento en que ─por ley que se vendió, estando el PP en el gobierno, como un “remedio” eficaz para rebajar la factura de la luz─ el precio del kilovatio/hora está alcanzando récords antes nunca vistos, la empresa eléctrica Iberdrola ha vaciado por lo menos dos embalses, el de Ricobayo, Zamora, hasta un 70% de su capacidad, y el de Valdecañas, Cáceres, no tengo información de en qué porcentaje.

Lo ha hecho con el fin de facilitar el turbinaje y generar energía a coste mínimo, en un momento en el que la energía se cotiza carísima. Una jugada maestra desde el punto de vista bolsístico, aunque hace desaparecer de un plumazo las reservas hídricas de zonas de nuestra geografía especialmente sensibles, cuando el agua para el consumo humano es más necesaria que nunca, y el riesgo de incendios es más alto incluso que el precio del kilovatio.

Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica, ha calificado el hecho de “escandaloso”. El portavoz de Iberdrola ha replicado que se trata de una acción “legítima”, y ese mínimo lapsus (habría bastado afirmar que se trata de una acción “legal”, es decir no contradictoria con la ley vigente) me hace sospechar que se cruzó por el caletre del preboste empresarial la idea extravagante de que su compañía actuaba en “legítima defensa”. No están muy contentas las eléctricas con el actual gobierno, y viceversa. Curiosamente, Pablo Casado anda exigiendo la dimisión del gobierno y la convocatoria de elecciones a cuenta de la insoportable carestía de la luz. Casado, como es habitual en él, se disfraza de noviembre. Un sueco recién aterrizado en Madrid, al oírle, podría pensar que es un defensor del pueblo que ataca al gobierno por su colusión con las empresas eléctricas, que tienen características de conglomerado multinacional en régimen de oligopolio.

El sueco imaginario se equivocaría de medio a medio: sucede exactamente lo contrario. Casado convoca a las eléctricas y a todos los poderes oligopolísticos de nuestra economía al acoso y derribo del gobierno. Lo que predica en realidad es que el capital global debe ejercer su libertad irrestricta, y que los paganos deben seguir pagando de todas las formas posibles, cornudos y además contentos.

He aquí que otro Pablo, Echenique, situado en posiciones más o menos simétricamente contrarias al anterior, sale a la palestra con un emplazamiento drástico al gobierno en asunto tan turbio. Pero es que Echenique es un populista puro, y en eso se parece a Casado. Los dos han percibido en el grosor de la factura de la luz un atajo para alcanzar otros fines; los fines difieren, pero los medios son sospechosamente parecidos. El discurso de Echenique es siempre chapucero, pero en esta ocasión va a caer de cuatro patas en la emboscada tendida al alimón por Iberdrola y Casado. Los dos han hecho en este tema como el Cardenal Cisneros (me refiero al eclesiástico, no al coñac) en una ocasión histórica, cuando abrió una ventana de la sala de negociación para que sus interlocutores vieran, en realidad analógica y palpable, los Tercios formados en el patio de armas, y explicó con sencillez: «Estos son mis poderes.»

Después de atizarnos en el colodrillo con el Constitucional a propósito del estado de alarma por la pandemia, Casado envía ahora al frente de batalla a Iberdrola para una escaramuza envolvente sobre la propiedad del agua que bebemos. La empresa habrá extraído un beneficio jugoso e inesperado con su vaciamiento de embalses, no se discute, pero sí es dudoso que haya tomado esa medida solo por la pasta. La ganancia no es tanta, de todos modos, en la cuenta de resultados de la compañía. Esto va más bien de demostrar de lo que son capaces.

Lo cual ha hecho considerar al gobierno la posibilidad de crear una eléctrica pública. Bienvenida sea la idea, si todos somos conscientes de que no va a ser la panacea. Una empresa eléctrica, pública o no, debe poder generar electricidad, y eso no se improvisa. Los grandes embalses son propiedad del Estado que los construyó, el cual ha concertado con empresas privadas su gestión. En los próximos diez años, treinta embalses han de revertir a manos públicas, que habrá de decidir si renueva las concesiones, las prorroga o las cancela.

Existe, entonces, una posibilidad a medio plazo de ir conformando una empresa generadora de energía de titularidad pública, sobre la base de la energía hídrica, que ni estará enteramente en manos públicas ni supone de todos modos un gran porcentaje del total; y promover la creación de nuevas empresas “limpias” capaces de ir cubriendo poco a poco el espacio que hoy ocupan los oligopolios que manejan el mercado de los combustibles fósiles, carbón, petróleo y gas natural.

Por supuesto, es más rápido el recurso de cambiar la ley por votación parlamentaria. Yo me tentaría cuarenta veces la ropa antes de intentarlo, por el simple hecho de que es el terreno al que desea llevarnos el PP. ¿Están ustedes seguros de cómo votarán el PNV y ERC, formaciones de las que depende la actual mayoría?

Háganse, sin embargo, todos los esfuerzos posibles también en ese sentido. El planeta nos agradecerá cualquier alivio a la tenaza de los defensores a ultranza de las energías contaminantes. Para decirlo todo, el planeta agradecerá incluso el mínimo esfuerzo de tantos voceras que despotrican del gobierno por no abaratar a golpe de decreto el recibo de la luz, porque “no pueden vivir” sin el acondicionador de aire a tope en los meses de calor. Son tontos, es el caso de decirlo, y además en su casa no tienen botijo. Desprecian el botijo, esa creación cultural varias veces milenaria, ya ven.

El remedio a la carestía energética tardará, y, lo que es más importante aún, precisará de la confianza sostenida de la ciudadanía en una opción de progreso “de fondo”, a largo plazo, descartando los sofismas de barra de bar, de “esto lo arreglaba yo en menos de cinco minutos”, porque en el mundo complejo en el que vivimos las cosas nunca son fáciles.

 

viernes, 13 de agosto de 2021

LO MEJOR DE LOS DOS MUNDOS

 


Un plato de lentejas viudas.

 

«Se me acusa de pensar de un modo bajo,

es decir, el modo de pensar de los de abajo.

Marcado estoy a fuego, vaya donde vaya,

para todos los propietarios.

Mas los no propietarios leen la orden de detención

y me conceden refugio.

A ti te persiguen, me dicen, por buenas razones.»

B. BRECHT, “Perseguido por buenas razones.”

 

Me llega la noticia de que un tal Cepeda, concursante en “OT” que supongo que quiere decir Operación Triunfo (hasta ahí llego en la cosa de TV; no mucho más allá), sostiene que le gusta la derecha por economía y la izquierda por ideología.

No está mal pensado. Dicho a lo llano, es ir de progre con la cartera repleta. Lo mejor de los dos mundos. Justo lo contrario de lo que se quejaba Carlos Marx: no hay nadie que sepa tanto como yo del dinero, vino a decir, y tenga menos en el bolsillo.

El capitalismo rampante castigó con dureza a Marx por el atrevimiento con el que atacó la teología del dinero. La policía le expulsó de su país natal y le persiguió de exilio en exilio. “Por buenas razones”, como explicó Bertolt Brecht.

Posiblemente OT se comporte de modo más benevolente con Cepeda. Es lo que tiene el saber situarse en desenfilada a verlas venir. Despotricas de la derecha lo justo, y achantas la mú si miran de tu lado. Tiendes la mano cuando alguien reparte sustancia, sea la que sea y por el motivo que sea (el dinero no huele, dijo ya Vespasiano; el dinero combina bien con todo, con la fachunda, con la progresía de relumbrón y con el discreto encanto de las clases medias). Y llegado el momento de votar, tú te abstienes, para no “hacerle el juego” a nadie.

Hoy el compromiso no está de moda. Un poco de ideología progre, lo justo para fardar con los amigos, está bien; pero en todo lo relacionado con la economía, nuestros Cepedas se atienen a la derecha. Y como es lógico y está mandado, cuando toca critican con dureza al gobierno progresista. Qué se habrán creído las ministras, nuestros Cepedas son irreductibles y únicamente se venden por un plato de lentejas.

 

jueves, 12 de agosto de 2021

LA GRAN CARRERA

 Relámpagos de agosto

 


Cartel publicitario alusivo a la actual situación política española. El profesor Fate y la Lideresa acosan, cada cual por su lado, al Gran Leslie, que aparece tan solo moderadamente preocupado. Yo contemplaba la escena desde lo alto de la torre del fondo.

 

La gran carrera continúa apasionante, con resultados impredecibles.

El Gran Leslie se mantiene siempre en cabeza, después de dos intentos fra casados de adelantarle por la derecha, el primero a costa de la pandemia y el segundo por el ¿mal? comportamiento de la economía. Pero ahora mismo el profesor Fate acelera de nuevo, y exige la dimisión de Leslie y la convocatoria de nuevas elecciones a cuenta del crecimiento exagerado del recibo de la luz, un invento cocinado en su propio laboratorio.

Fate, es cierto, no dispone de muchos más argumentos que esgrimir. Leslie parece estar utilizando en beneficio propio la flor en el culo de Zidane, y medra en medio del caos bajo la protección de sus dos hadas madrinas alemanas: Ursula von der Leyen y Nadia von Calviño. Le viene a las manos guita europea a mogollón para repartir entre los gentiles, y mientras tanto el negacionismo viral agoniza y más del 60% de la ciudadanía está bi-inmunizada y a la espera de un inminente remedio milagroso, que será la vacuna de España y no la de Merimée. Los niveles de empleo no son para tirar cohetes, pero sí mejores que los de antes del último virus, y muy superiores a los de la desastrada etapa del último dinosaurio mohicano, don Mariano Rajoy Brey.

La Lideresa, por su parte, ha perdido pistonada. Está bien ofrecer una cervecita helada en plena ola de calor, pero si la pides en una terraza de Serrano te la cobran al precio de un recibo de la luz. ¿O se habían creído ustedes que lo único que crecía al ritmo desbocado de los termómetros era el kilovatio/hora?

Es verosímil que esta ofensiva urgente fra case también, y como esa eventualidad preocupa hondamente a los muñidores de la FAES, no sería imposible que el profesor Fate exigiera en breve la rendición sin condiciones del Gran Leslie debido a su incapacidad culpable para retener a Messi en LaLiga. Y es que, consultados los últimos sondeos de opinión y auscultadas las redes sociales, ese parece ser el problema que más preocupados nos tiene a los mindundis de las clases bajas.

 

miércoles, 11 de agosto de 2021

DOS CABEZOTAS

 Relámpagos de agosto

 


Un momento tenso en la mesa de negociación. Yo iba de amigable componedor, y recibí leña de los dos bandos. Miren qué cara se me quedó, soy el del fondo a la derecha, al lado del centurión de guardia.

 

Vale que salió mal todo lo que podía salir mal, pero margen para la negociación lo había, y más que suficiente.

Para empezar, no era buena idea plantar una pirámide más en el Delta. La economía no se recupera necesariamente sobre la base de amontonar infraestructuras, y el Delta estaba prácticamente abarrotado, una pirámide más significaba acabar con los cultivos de hortalizas y con la industria del papiro, a la que todos los expertos coinciden en augurar un gran futuro, ahora que cada vez más gente se está aficionando a escribir.

También estaba la precariedad laboral, que afectaba en gran manera a las Doce Tribus. Te hacen un contrato eventual por una pirámide o dos, y cuando te quieres dar cuenta te han dejado en la orilla del puto Nilo, sin indemnización ni seguridad social. Un cuadro, y Doce Tribus son muchas bocas que alimentar.

Pero Moisés pudo jugar mejor sus cartas. Cabezón era Faraón, pero Moisés no le andaba a la zaga. Su tarabita era el Éxodo a la Tierra Prometida. Qué Tierra Prometida, hombre, si para llegar se necesitaban cuarenta años de desierto puro y duro.

“Yaveh proveerá y hará llover el maná sobre nosotros”, aseguraba Moisés. El maná fue siempre una leyenda urbana, como el Bulli. Todo se reducía a cocinar saltamontes. Los deconstruían y hacían esferificaciones, de acuerdo, pero eran saltamontes, nada de haute cuisine. Yo estoy en eso con Faraón, que sostiene que un chuletón al punto es imbatible.

Bueno, pues el uno se fue al desierto y el otro se tragó una detrás de otra las siete plagas, y aun tuvo suerte del doctor Simón, que sin él habrían sido catorce, o más.

Por no hablar del Ángel de la Muerte, que recorría con una espada flamígera las calles de Tebas después del toque de queda, amparado en una sentencia del Constitucional.

La negociación naufragó. Para postres, Faraón perdió todos sus carros en una riada, y a Moisés se le extravió en la travesía del Sinaí el Barça de la Alianza, su mejor arma.

Perdió el uno, y perdió el otro. Por cabezotas. El uno le tenía tirria a Osiris y el otro no podía ver al Messías. ¿Y qué, oigan? Pelillos a la mar. Osiris envejeció muy pronto, y el Messías emprendió su Éxodo particular al París Saint-Germain, y no se le vio más el pelo.

 

martes, 10 de agosto de 2021

LA FIERA QUE LLEVO DENTRO

 Relámpagos de agosto

 


Requiriendo de amores a Elsa.

 

Yo fui un adolescente tímido y algo beato, que soñaba a ratos perdidos con ingresar en el seminario; pero Elsa despertó la fiera que llevaba dentro. Cuando digo Elsa me refiero a Elsa Martinelli, por supuesto.

Me colé en su alcoba sin ser visto cuando ella tomaba un baño, y le hice una confesión completa: mi delirio sin límites, la obsesión de mis noches insomnes, mi deseo irresistible de amar una vez, una vez tan solo, y después morir.

No coló. Si intentaba sobrepasarme lo más mínimo, me dijo la bella muy en serio, parapetada detrás de su toalla como si fuera la muralla de Jericó, gritaría pidiendo auxilio; y ella y yo sabíamos que Yonvayne estaba fumando recostado en su mecedora en la veranda, con su infalible seis tiros colgando de la cadera en su pistolera bien engrasada.

Sería entonces morir antes de pecar, lo mismo que me ofrecían en el seminario. Desistí.

Después de aquel clímax fallido, todo se echó a perder. Elsa dejó la farándula y se casó con el conde siracusano Franco Mancinelli Scotti di San Vito, que la encerró en el palazzo familiar, rodeada de columnas marmóreas y de retablos sacros. Yo vagabundeé por la sabana al acecho de las gacelas descarriadas que se acercaban sedientas a los bebederos de las lagunas. La última vez que vi a Yonvayne, iba despendolado atronando un skyline de baobabs, montado en una camioneta desde la cual intentaba vanamente echar el lazo a un hatari.

 

lunes, 9 de agosto de 2021

UN BESO ES NADA MÁS UN BESO

Relámpagos de agosto


 

Brindando con unos amigos. Yo soy el del piano.

 

Cuando yo era negro (de eso hace mucho tiempo), solía tocar el piano en bares de mala nota.

Conocí mucha gente. Nazis, espías, vividores, gente del hampa. También gente famosa, si les diera nombres no lo creerían.

A la rubia altísima de la foto le di un buen consejo: no dejes a tu marido por un aventurero como Rick. No compensa, a la larga. Mejor aceptas el pasaporte que te ofrece y te embarcas en el avión.

Ella dijo: “Me gustan sus besos”.

Yo contesté: “Debes recordar siempre esto, un beso nada más es un beso.”

Ella suspiró: “Siempre nos quedará París”. Yo reí: “Sí, como a Messi.” (Ustedes seguramente no conocieron a Messi. Fue un tipo popular hace mucho, mucho tiempo. Cuando yo era negro.)

Hicimos una bonita reunión de despedida, y toqué una canción al piano. “Tócala otra vez, Sam”, me pidió ella. Yo no me llamaba Sam.

Luego, no me acuerdo de cómo acabó la historia.

  

domingo, 8 de agosto de 2021

DE CIUDADANOS A INDIVIDUOS, Y VICEVERSA

 


Castillo de Tintagel, Cornualles, vinculado a la leyenda artúrica. Foto compartida del muro de Marie France Fernández en Facebook.

 

Tengo un par de libros a medio leer sobre la mesa, pero me aburren; no me animo a seguir con ellos, y he recurrido a la relectura de Kallifatides, “Otra vida por vivir”, cuyas frases escuetas y cargadas de sentido tanto me impresionaron hace dos años.

Se trata de pocas páginas, pero de una gran densidad. El autor reflexiona sobre sí mismo, en un período depresivo de su trayectoria vital: ha llegado a la vejez, y se ve además incapaz de escribir, su forma de trabajo diario, la que hasta entonces ha conformado su vida.

De ahí surge una reflexión que podríamos caracterizar como “en positivo”, si no fuera tan enrevesadamente matizada. Es la siguiente (pág. 86, la traducción es de Selma Ancira, la edición de Galaxia Gutenberg 2019): « A veces tengo la impresión de que la vejez tiene un sentido: que alcancemos a arrepentirnos de lo que hicimos y no hicimos en la juventud.»

Recuerda Theo la época de grandes reivindicaciones y movilizaciones contra un mundo que no nos gustaba a los jóvenes. Finales de los sesenta. En España gravitaba sobre nosotros la pesadilla del régimen de Franco; en la Suecia socialdemócrata, las protestas eran mayormente por la guerra de Vietnam. Un día, el primer ministro Olof Palme acudió a hablar en una de aquellas concentraciones de protesta, y citó unos versos del primer libro de poemas de Kallifatides. Poemas, dice este, que ahora no puede releer sin una sensación de vergüenza, pero que en los labios de Palme le hicieron pensar que lo que escribía tenía un significado, y que su nueva patria estaba dispuesta a escucharle.

La guerra de Vietnam terminó, y «la izquierda se volvió de pronto como una corrida de toros sin toro.» Aquí tuvimos la misma sensación después de concluida exitosamente la Transición: la idea vaga de una ceremonia en el vacío, acentuada cuando quebró la URSS y sobrevino el “fin de la Historia” secundum Fukuyama.

«Nos encerramos en nuestras casas […] Nos divorciábamos para volver a empezar desde el principio. Antes no había razón que nos hiciera divorciarnos, ahora nos divorciábamos por cualquier razón. De ciudadanos pasamos a ser individuos.»

El libro de Kallifatides es la historia del regreso de un hombre a sí mismo, de la recuperación de sus raíces y de la parte de vida que perdió en el camino. Para otros el objetivo puede ser poner fin a tantos divorcios, no exactamente de pareja, pero sí de vida en común, comunitaria. Las redes sociales ofrecen un camino, aunque también pueden ser utilizadas (lo son, en efecto) exactamente para lo contrario. Hoy todo el mundo se comunica por Internet. «Hasta Cristo, si viviera ─escribe Theo─, escribiría en Twitter. “Amaos los unos a los otros”, ¿acaso hay un tuit mejor?» (pág. 99).

Amaos los unos a los otros. La fórmula perfecta, diría yo, para reconvertirnos de individuos en ciudadanos.

 

sábado, 7 de agosto de 2021

EL JOVEN CRISTO DE SANT TOMÁS DE FLUVIÀ


 

Pinturas del ábside de Sant Tomás (las fotos de este pequeño reportaje son de Carmen Martorell).

 

Subimos desde Poldemarx, el jueves, al Empordà con ánimo de hacer un buen almuerzo (hay muchas posibilidades de comer bien, allí, y también muchas de comer fatal) y de desvelar una más de las riquezas que guarda una comarca compleja, que está muy lejos de ser la “plana riallera” cantada por el poeta, y se parece más a una alcachofa cuyas múltiples hojas superpuestas, al desprenderse, dejan al descubierto exquisiteces íntimas, muy tiernas y sabrosas.

En la iglesia de Sant Tomás de Fluvià (Alt Empordà), la retirada en 1982 de una de esas toscas capas añadidas cuando se hacían trabajos de mantenimiento de la cubierta, permitió el descubrimiento de un programa pictórico plasmado en el siglo XI, época en la que fue edificado el templo como núcleo de un monasterio benedictino dependiente de San Víctor de Marsella.

En el ábside está pintado un Cristo en Majestad de aspecto muy joven e indiscutiblemente más seductor que solemne, aunque aparezca instalado en una mandorla muy historiada, y rodeado por el Tetramorfos (los evangelistas con sus símbolos respectivos) y unos ángeles en plan guardia de honor.

 


Vista general de la nave de Santo Tomás.

A un lado de la bóveda, la vista se dirige de inmediato a una representación de la Última Cena, con San Juan reclinado sobre el pecho de Jesús, y Judas, en primer plano, componiendo un gesto de traidor de opereta. A continuación viene la escena del Prendimiento de Jesús en el Huerto, con la anécdota de la oreja rebanada por Simón Pedro en defensa del Maestro, y aplicada de nuevo por este en su lugar natural. Inmediatamente debajo de la Cena, se atisba la parte superior de otra escena desaparecida, que debió de representar la entrada de Cristo en Jerusalén el Domingo de Ramos.

En el lado opuesto de la bóveda, aparecen a la izquierda la Crucifixión, y más cerca del altar las tres Marías delante del Sepulcro.

La iglesia está protegida como Bien Cultural de Interés Local. Por su situación en el rerepaís queda lejos de las multitudes que abarrotan el litoral, y la modestia de su propuesta pictórica la protege de curiosidades excesivas por parte de los circuitos turísticos.

Casi lo mismo cabe decir de la gran abadía de Sant Miquel de Fluvià, a muy poca distancia del núcleo de Sant Tomás. Necesidades defensivas aparecidas a finales del s. XIV (la guerra del Empordà, que enfrentó a los condes de Empúries y de Armagnac con el rey Cerimoniós) provocaron el derribo del claustro anejo para excavar de forma apresurada un foso defensivo, y algunos aditamentos bélicos en la cubierta: almenas, un matacán. El esplendor de la torre cuadrada subsiste intacto.

 


Abadía de Sant Miquel de Fluvià. Vista de conjunto.

 

viernes, 6 de agosto de 2021

ADIÓS LEONEL, ADIÓS

 


 

Que pleurent dans la nuit nos coeurs à l’unison.

Ce qu’il faut de regrets pour payer un frisson!

(Louis ARAGON, ‘No hay amor feliz’)

 

Me entero de la noticia al volver de una miniexcursión al Empordà, para la que decidí prescindir del portátil y luego me dejé sin querer el móvil encima de la mesa del comedor.

Messi se va del Barça.

Sabíamos todos que no iba a durar para siempre, y sabíamos asimismo que Joan Laporta es un saltataulells y un farolero de muchos quilates, que cuando aseguraba tener controladas las cosas estaba mintiendo como un bellaco. Lo lleva en el ADN, por lo demás, en eso son iguales las derechas procesistas catalanas y las unionistas españolas: todas mienten y al mismo tiempo se acusan recíprocamente de mentir.

Entonces, Messi se va. La primera idea que se me ocurre es que la comisión bilateral empiece a negociar en serio la reducción del aeropuerto del Prat. La construcción de una nueva pista donde además no cabe, va a ser por completo inútil. ¿Qué van a venir a ver las masas enfebrecidas a Barcelona, ahora que el D10S no estará aquí, y en su lugar figurarán en la alineación Braithwaite o el Kun Agüero, grandes profesionales sin duda pero decididamente terrenales? Las grandes eliminatorias de la Champions, las que traen público cervecero que mea el pie de nuestros monumentos, se alejan de nuestro horizonte. Nuestros futbolistas sudarán honradamente la camiseta, pero nadie reserva billete en un birreactor para ver una camiseta sudada.

Es el momento de reducir la polución, mimar la biodiversidad del litoral, encontrar soluciones sostenibles para la movilidad y el transporte interno entre rodalies hasta ahora de tercera división pero de las que sabes que, como a los angelitos negros de la canción, «en el cielo también las quiere Dios».

Barcelona crecerá en todo caso con la atención a las personas y los territorios maltratados de los suburbios, con una mejor política de igualdad de oportunidades, con la extensión de los servicios y el apoyo a nuevas industrias limpias en lugar de mastodontes contaminantes y de entidades financieras rapaces.

Luego, algún día, tal vez el nuevo Barça sin Messi vuelva a enamorarnos a muchos, y acudamos a jalearlo al estadio por cientos de miles, sin mascarillas ni distancias de seguridad. Los privilegios hay que merecerlos; quienes han despilfarrado tanto el patrimonio social de la entidad como el entorno climático de una de las mayores concentraciones patrias de virus, tanto de corona como de otras cepas, habrán desaparecido por fuerza de la escena antes de que tal cosa ocurra.

Les invito mientras tanto a cantar con música de Brassens este verso de Aragon levemente modificado por mí:

«Dites ce mot “Messi”, et retenez vos larmes. Il n’ya pas d’amour heureux.»

(Decid esta palabra, “Messi”, y reprimid las lágrimas. No hay amor feliz.)

jueves, 5 de agosto de 2021

AMAR LA BOMBA

 


Imagen reciente del incendio de Atenas.

 

El título original completo de aquella película de Stanley Kubrick era “Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb”. Traducido a la lengua de Cervantes y Toni Cantó: “El doctor Amor Extraño: o cómo aprendí a no preocuparme de nada y amar la bomba”. En las carteleras le dieron el título impactante y engañador de “Teléfono rojo, volamos hacia Moscú”. Parecía una de hazañas bélicas, y era todo lo contrario, una de hazañas antibélicas (frustradas).

Ahora que ha quedado atrás la política de la deterrence (disuasión) y la eventualidad de un holocausto nuclear, ahora precisamente estamos aprendiendo a amar la bomba. Han venido tres avisos muy serios: el crac de las finanzas globales; la pandemia que fue imposible parar porque contravenía las libertades individuales (doctrina reciente del Constitucional); y el agravamiento catastrófico del cambio climático, contra el que todo el mundo alerta pero del que nadie hace caso salvo para echar la culpa al gobierno, o alternativamente a Pablo Iglesias que ya no está en el gobierno, y últimamente a Ada Colau, convertida en el perejil de todos los guisos envenenados.

La salida de la crisis tiene que ser rápida, en eso parecen estar todos de acuerdo. La ecología, señora muy respetable, habrá de convivir con la economía, y la economía va a seguir midiéndose por el PIB, un indicador trufado de trampas amorosamente colocadas en beneficio propio por la misma élite financiera que fracasó con estrépito en 2008 pero sigue ahí, impertérrita, asegurando, como Rodrigo Rato: «No he sido yo, ha sido el mercado».

El mercado es intocable pase lo que pase, y la economía de mercado es la bomba que nos va a destruir y que estamos aprendiendo a amar. Estamos dispuestos a destruir valores ecológicos insustituibles, pero lo haremos con una moderación ejemplar, porque llevamos puestas las luces largas para atisbar, dentro aún del túnel como estamos, la salida anhelada que consistirá en el crecimiento ejemplar del PIB y el reparto equitativo de beneficios entre grandes y pequeños accionistas.

Nuestro cerebro es un reloj que no funciona y además se ha detenido a una hora equivocada, según metáfora utilizada por Theodor Kallifatides en “Otra vida por vivir”.

De modo que, mientras aguardamos impacientes la luz al final del túnel, entretenemos la espera despotricando de Pablo Iglesias y de Ada Colau, quizá porque ellos no aman la bomba lo suficiente.

Tanta expectación por la salida del túnel es desmesurada. Lo que se encuentra en el otro lado es el fin del mundo.

 

miércoles, 4 de agosto de 2021

LA ECOLOGÍA Y LA ECONOMÍA

 


Un becerro de oro.

 

Reproduzco, traducida del catalán, una nota colgada por Ricard Fernández Ontiveros en Facebook: «Como miembro de la Comisión Técnica que estudia la posible ampliación de la tercera pista del aeropuerto del Prat, que pretende invadir espacios naturales protegidos esenciales para el mantenimiento del Delta del Llobregat, me siento especialmente engañado por el secretismo de un acuerdo tomado antes de disponer del documento de acuerdos y de su traslado a la mesa política. Además, se están transmitiendo a la opinión pública informaciones falsas sobre el impacto ambiental y el económico, y se está evitando el necesario pronunciamiento previo de la Comisión Europea. Hay alternativas a esta propuesta menos centralistas, más multimodales, generadoras de más empleo y que no perjudican el Delta. Lo demostraremos y ganaremos este debate con la movilización de la ciudadanía, igual que hicimos en 2004 en el Delta del Ebro.»

Es mucho lo que nos jugamos en esta iniciativa, “primera piedra”, en expresión del maestro López Bulla, de la problemática recuperación de Cataluña para la causa, y “piedra de toque” además de la credibilidad del actual gobierno progresista.

No caben trampantojos, entonces. Algunos señalan una presunta maravillosa compatibilidad entre “ecología y economía”, que al margen de la rima no significa nada. La “economía” en este caso es el negocio puro y duro; la “ecología”, salvar la laguna Ricarda como símbolo y cargarse todo lo demás. Nadie puede honestamente determinar qué progreso va a traer el gigantesco “hub” proyectado en el terreno de la economía real, la de las personas; sí es seguro que, de llevarse a cabo el proyecto, los bolsillos de determinados agentes económicos y financieros necesitarán una ampliación comparable a la del aeropuerto, y quizás también una nueva pista de aterrizaje de beneficios foráneos.

La alcaldesa de Barcelona Ada Colau se ha manifestado en contra de lo apresuradamente acordado en una mesa bilateral sin luz y sin taquígrafos. Es un síntoma. Otro síntoma, no menor, es el “fuego amigo” abierto recientemente a discreción contra Colau y su “activismo progresista”. Se diría que, en su ambición de ocupar el centro del tablero, a algunos “espíritus fuertes” coaligados les urge desprenderse de lastre por la izquierda.

No hay atajos. O salimos juntos de la crisis sanitaria, económica, social e institucional, o recaemos en la adoración del becerro de oro.

La ciudadanía tiene la palabra.

 

martes, 3 de agosto de 2021

PERO LO NUESTRO ES PASAR

 


Caminos sobre la mar (Port de la Selva y Cap de Creus, fuente Facebook).

 

Todo pasa y todo queda

Pero lo nuestro es pasar

Pasar haciendo caminos

Caminos sobre la mar.

(Antonio MACHADO)

 

Las personas pasamos y las instituciones quedan. Por ejemplo de institución, la iglesia católica. Ahí está, más antigua que España, más antigua incluso que Cataluña que, como todo el mundo sabe gracias al Institut Nova Història, es la nación más antigua del mundo mundial. El emperador Constantino, víctima de una enredada que le convenció falsamente de haber contado con ayuda divina en la feliz solución de aquel asuntillo de Puente Milvio, nos impuso a todo el occidente la iglesia católica por decreto. Fue un golpe de suerte con resultados muy fructíferos para la añeja institución. Albert Einstein afirmó siglos después  que Dios no juega a los dados, y a mí Einstein me merece un respeto, pero me parece que en esta ocasión hizo el bocachanclas, qué quieren que les diga. Si no a los dados, se jugó nuestro futuro a pares o nones. Y desde entonces la iglesia anda siempre jugándonoslo a los nones.

Dirán algunos que estoy exagerando, que me paso tres pueblos. Bien. Prueba primera: Jesucristo dijo que su reino no era de este mundo y he aquí un titular de El País de hoy: «Obispos dibujan un panorama catastrófico de la política española.» En el minicomentario al titular que puedo leer sin pagar abono, se aclara que esos señores piensan que se está procediendo de forma deliberada a arrancar las raíces cristianas de la conciencia de los españoles.

Haremos bien en poner esa declaración episcopal al lado de este otro titular del mismo medio informativo, y el mismo día (prueba segunda): «Ex alumnos del colegio marista de Granada exigen investigar las denuncias de abusos sexuales.» No es el Emérito el único impune en este país. Y la impunidad, aunque resulta eficaz a corto plazo para que los impunes hagan retrecheramente de su capa un sayo, lo cierto es que a medio y largo plazo es un instrumento adecuadísimo para arrancar raíces de la conciencia colectiva. Harían bien los obispos en meditar sobre el asunto, porque echarle la culpa de todo al gobierno resulta un recurso demasiado socorrido para quien dispone desde hace siglos y siglos de la filosofía tomista, el derecho canónico y los protocolos exigibles para la práctica nihil obstat del exorcismo.

Entonces, saben ustedes tan bien como yo que la iglesia es la primera propietaria inmobiliaria del país, que ha registrado a su nombre lo que le ha dado la gana en todas partes y con plena inmunidad, y que no paga impuestos al Estado, antes bien recibe una cuota tanto si marcamos nuestra declaración con una cruz en la casilla correspondiente, como si no. Así están las cosas.

Lean entonces despacio (tercera prueba) otro titular aún de El País, de hoy mismo como los anteriores. Viene firmado por Blanca Cia, en la sección de Cultura: «Acabar las obras de la Sagrada Familia costará 374 millones de euros.» El templo barcelonés que ideó Antoni Gaudí está ya ahora en plena explotación por las mesnadas de un determinado obispo catastrofista. Sus buenos duros se lleva, entre homilía y homilía, sin necesidad de haber invertido nada ni de correr con los gastos de construcción y acabado.

Y nosotros con estos pelos, haciendo caminos sobre la mar con una mano detrás y otra delante.

 

lunes, 2 de agosto de 2021

UN CASSE-CROÛTE À LA FERME

 

Corinne Lavergne sirviendo las ensaladas en nuestro extremo de la mesa comunal de la Granja Labrot


Hace un poco más de dos años, hicimos una excursión de varios días por el Périgord. En mi blog quedaron diversas huellas de aquel viaje, sobre todo culturales en el sentido bastante estricto de la palabra. Fue también un circuito gastronómico, pero esa modalidad de crónica yo no la cultivo casi nunca. La razón es que mis digestiones son consistentemente malas, de modo que únicamente en razón a méritos de orden cultural superior me animo a embaular gollerías que sé de buena tinta que me van a provocar malestares de toda especie.

Hice alguna excepción a mi norma habitual en el Périgord, desde la conciencia de que lo que comemos es también un hecho cultural. Traigo a cuento aquí la más rotunda de mis excepciones. Ocurrió en la Ferme Labrot de La Roque-Gageac, localidad histórica a orillas de la Dordogne. Narcís, primo de Carmen, reservó cuatro puestos en la mesa comunal de la granja, y allí nos dedicamos a dar cuenta de unos menús degustación consistentes en (transcribo de la carta impresa, no traduzco porque la mayoría de los platos son de denominación de origen y no tienen traducción válida): 1) Pâté au foie de Canard; 2) Salade Périgourdine (Gésiers d’oie, Magret séché et Rillettes de canard et tomate); 3) Roulé d’Aiguillette farci au Foie gras et Magret de canard avec ses Pommes de terre Sarladaises; 4) Tarte aux Noix. Nota.- Vino tinto o rosado (1/4 de litro), o zumo de fruta, incluido en el precio del menú (21 €)


 El carretón de Corinne.


Anne Lavergne era la chef que se ocupaba de la cocina, y su hermana Corinne, que aparece en las fotos, nos sirvió ayudada por un carretón muy práctico. Éramos 17 comensales. Corinne, generosa de corazón tanto como de formas, nos dio a degustar a Narcís y a mí una copita de Monbazillac, vino licoroso de la región que acompaña adecuadamente el foie gras.

Después de la ordalía, nos trasladamos al embarcadero de La Roque-Gageac y adquirimos pasajes para una promenade por la Dordogne. La gabarra nos llevó hasta Beynac, y se adentró por la desembocadura de un afluente, el Céou, hasta la altura del château de Castelnaud, imponente en aquella visión en contrapicado. Luego nos devolvió al punto de partida.



Navegando por la Dordogne, frente a Beynac.

domingo, 1 de agosto de 2021

CUANDO LE DAN A OTRA/O TU MEDALLA

 


Lucien Levi DHURMER, ‘La femme à la médaille’ (1896)

 

Simone Biles no ha mejorado de su síndrome de ansiedad, y no se presenta a la competición individual por aparatos. Entonces, y sintiéndolo mucho, la Organización no le va a guardar el puesto y le dará las medallas de oro a otras gimnastas, otras cualesquiera, con el único requisito legal de que hayan obtenido la mejor puntuación entre todo el plantel de candidatas.

Me cuesta hacerme a la idea, tal vez porque soy catalán. No sé si han advertido ustedes que los parámetros en los que se mueven los Juegos Olímpicos de Tokyo son muy diferentes de los que rigen en nuestras latitudes. En el Parlament de Catalunya habrían colocado en lo alto del podio un lazo amarillo ─o del color que fuese, según la delicada simbología que nos caracteriza─, y nadie se habría atrevido a subirse ahí. Entre nosotros, quien es medalla de oro, lo es para siempre y con todas las consecuencias. Una Biles nostrada habría entrado en nómina y recibido todos los meses los emolumentos correspondientes a su medalla, en recompensa por un trabajo no hecho en la realidad analógica, pero cumplido en cambio a entera satisfacción de la nomenklatura en la realidad virtual, dado que ha sido apartada de su trayectoria deportiva por la fatalidad, esa fatalidad que surge unas veces de las lesiones anímicas, y otras de las sentencias de los tribunales del Estado opresor.

Al parecer la gimnasta Sunisa Lee ha dado el paso al frente y suplirá las habilidades de Simone en suelo y otros aparatos. Esto tampoco habría sido posible en nuestra padre matria debido a que Pablo Casado habría bloqueado cualquier cambio en el equipo olímpico, alegando la necesidad de consensos para renovar los mandatos establecidos en su momento, y remachando su oposición a cualquier cambio por desvirtuar la voluntad inexpresada de las mayorías silenciosas.

Ni les cuento lo que habría dicho Santiago Abascal, o para el caso cualquiera de sus acólitos, de la medalla de plata alcanzada para España por Ray (Rayderley) Zapata, un dominicano llegado a España a los nueve años de edad, con la aviesa intención de despojar de su pensión a la abuelita de Rocío Monasterio, que por cierto también vino de por ahí.

Entonces, quede claro de una vez: se está dando medallas a gente distinta de la que correspondería según méritos acreditados a suficiencia en el escalafón correspondiente. Todo está yendo manga por hombro, no se respeta nada, y no nos llamemos a engaño sobre lo que fatalmente sucederá si seguimos rodando por el despeñadero de este gobierno ilegítimo.

 

sábado, 31 de julio de 2021

ESPECIES ZOOPOLÍTICAS PROTEGIDAS

 


El sancta sanctorum de la independencia rectamente entendida.

 

El Parlamento europeo ha retirado la inmunidad a Carles Puigdemont. La razón oficial de la medida es que el hombre de Waterloo no necesita inmunidad para nada, puesto que no corre peligro de ser detenido por la Justicia española.

─ Oiga, ¿cómo que no? Esas hienas me persiguen a cualquier rincón donde vaya. El otro día en Perpinyà hubimos de extremar las medidas de seguridad. Solo hubo un mínimo fallo con las mascaretes.

─ ¿Qué hacía usted en Perpignan?

─ Yo, bueno, me reuní allí con unos amigos, todos muy de la broma.

─ El alcalde de Perpignan es un militante de ultraderecha…

─ No, qué va, qué va… Un hombre muy centrado, muy europeo, muy de progreso en según qué temas… A veces incluso me asusta su radicalismo.

─ También a nosotros. Escúcheme bien. Déjese de bromas en cuadrilla. Si en adelante se comporta usted con prudencia, tino y circunspección, como corresponde a un buen parlamentario europeo, señor Puigdemont, podemos asegurarle que la falta de inmunidad no le supondrá el menor problema.

─ ¡¡Pero es que lo que yo quiero es hacer el bandarra!!

─ Lo sentimos, en ningún subapartado de los Estatutos fundacionales de la Unión Europea se hace mención de una inmunidad prevista para hacer el bandarra. Se trata de una regla general que no conoce excepciones. No cabe flexibilidad en este punto.

─ La Unión Europea está contaminada por la prepotencia de los Estados opresores de las realidades históricas prístinas e incontaminadas. Esta retirada de la inmunidad es un abuso intolerable.

─ ¿Puede repetir eso último? La taquígrafa me hace señas de que no ha podido cogerlo bien.

─ No, nada, déjelo correr, estaba tarareando la letra de una canción tradicional catalana.

─ Ah, ¿aquella de les cinc pometes té el pomer? Muy interesante. Recuerdo muy bien la letra: “Si mireu el vent d’on ve, veureu el pomer com dansa…”

─ Le felicito, está usted excelentemente informado, y me hace feliz que conozca tan a fondo nuestra lengua y nuestras tradiciones sagradas. El concepto de fondo ha quedado expresado con mucha corrección, y su pronunciación es impecable, salvo un deje casi imperceptible que tira a las Terres de Ponent.

 

viernes, 30 de julio de 2021

LOS INFORTUNIOS DE LA VIRTUD

 


Julio ROMERO DE TORRES, “Retablo del amor” (panel izquierdo). Museu Nacional d'Art de Catalunya.

 

Et c’est depuis ce temps, ma soeur,

Que je suis devenu chasseur,

Que mon arbalète à la main

Je cours le voies et les chemins

 

Y desde entonces, hermana,

Me he hecho cazador

Y con mi ballesta en la mano

Recorro vías y caminos.

(G. BRASSENS, ‘À l’ombre du coeur de ma mie’)

 

Válgame el cielo, los cien millones no eran un regalo de amor, y el Donante “no” anónimo anda reclamando su devolución de malos modos. Dice la Bella que el antes citado ha llegado al acoso y las amenazas. Feo, sí, pero cien millones son cien millones, y la Carte du Tendre no guarda recuerdo de ninguna generosidad parecida.

Uno muere por su amada, o a la inversa; eso es algo vulgar de tan repetido, nada de particular. Pero aflojar cien millones a una persona porque la quieres mucho, no se había dado aún hasta el caso que nos ocupa, y ahora resulta que en el caso que nos ocupa tampoco se da.

No era amor, era asesoría de inversiones. Cuando un fiscal suizo metió las narices donde nadie suponía que se podían meter, se produjo cierto revuelo en el Gotha (no confundir con el Gólgota). Pareció entonces el mal menor afirmar que la “donación” había sido generada por una efusión sentimental tal vez un tanto desmedida. El Donante se había comportado como quien era, un caballero legítimo, y después de gozar a la moza en la orilla del río, le había regalado, no un costurero de raso pajizo, sino un porrón de millones libres de impuestos. Y no quiso enamorarse porque ella se dijo mozuela, y no era exactamente así.

La historia es bonita, aunque no nueva, y se supone que al hacerse pública el fiscal quedó burlado, con las manos vacías. El detalle no previsto en principio por el hábil regate legal, es que el Donante quedó asimismo con las manos vacías, y la Bella coadyuvante se vio favorecida, ya que no con el santo, sí al menos, de forma abundante, con la limosna.

Ahora el protagonista de esta historia pugna por una devolución discreta de las mercedes presuntamente otorgadas, pero se encuentra atado de pies y manos (el fiscal acecha), y aligerado de bolsillos.

Si fue amor, solo quedan las cenizas; si fue asesoría de inversiones, ni las cenizas siquiera.