jueves, 26 de diciembre de 2019

PROPÓSITOS PARA EL NUEVO AÑO



Greta Thunberg representa solo una pequeña parte de nuestros propósitos urgentes de Año Nuevo, para el planeta que habitamos y para quienes lo habitamos.

No basta con frenar el cambio climático, aunque ya es de por sí una tarea titánica. No basta con utilizar energías limpias y proceder a la descarbonización de la economía. Cambiar la nefasta tendencia climática no es aún cambiar el mundo. La economía misma tiene que cambiar sus presupuestos y sus objetivos para que el asunto, globalmente considerado, valga la pena.

A eso se refirió Tony Atkinson (1) cuando habló de la necesidad de “dirigir el desarrollo”. Tenemos las tecnologías adecuadas para un gran salto, no en la cantidad de la producción medida por ese indicador mentiroso, el PIB; sino en la calidad. La economía verde apunta a “cómo” producir de una manera más limpia, menos contaminante, más sostenible. Esa es una batalla, pero hay otras. Ganar “solo” esa batalla, todo y ser decisiva, significaría a la larga perder la guerra.

Están ahí, por decidir, las batallas del “qué” se produce, el “para qué”, el “para quién”. La batalla por un tipo de desarrollo creador de nuevos bienes comunes y de beneficios sociales. Sobre todo, creador de nuevo trabajo y de una prosperidad colectiva que rompa la lógica neoliberal de la privatización voraz de la riqueza que ha sido creada entre todos, y de la confusión interesada entre generación y extracción de riqueza, para reclamar un “derecho” casi divino a unos beneficios que se acumulan indefinidamente en las cajas fuertes de paraísos fiscales, privando de ellos al común de las personas que han contribuido a crear esa riqueza.

Y está la batalla del “quién decide”. Porque hoy por hoy la fuerza de trabajo está privada de forma absoluta de capacidad de decisión sobre lo que contribuye a producir. Contra toda norma democrática de base, porque tampoco se concede a los parlamentos autoridad para dirigir la economía. La economía financiarizada se ha zafado tanto de los constreñimientos puestos por la participación del factor trabajo en la producción, como de las decisiones de las cámaras legislativas, tomadas después de preceptivos debates y votaciones. Es una economía que va por libre, que sigue vías opacas a través de negociaciones esotéricas y decisiones de despacho, y que emboca extraños recovecos para no dar cuenta de sus designios y sus intenciones a nadie: ni a dios, ni al rey, ni al papa, ni mucho menos al pueblo soberano.

No solo es necesario limpiar de polución el medio ambiente; también hay que limpiar cuidadosamente y sacar a la luz unas estructuras sociales podridas por la cochambre acumulada en beneficio de quienes ahora, por poner un ejemplo inmediato, consideran “abusiva y confiscatoria” una reforma fiscal en Cataluña que quita un poco a los que tienen más para mejorar la suerte de quienes tienen menos.

En palabras de Laura Pennacchi (2): «El funcionamiento espontáneo del sistema económico capitalista no crea naturalmente empleo … Una interconexión entre innovación tecnológica e innovación social puede ofrecer muchas oportunidades, si se consigue poner a punto un proceso intensificado de investigación de base y de investigación científica y tecnológica, para la satisfacción de nuevas necesidades y nuevas emergencias sociales: bienestar humano y civil, revolución verde, desarrollo de ciudades y de territorios recuperados gracias a una agricultura de calidad, envejecimiento demográfico, salud, inmigración integrada, etc.» La base para todo ello, sigue diciendo Pennacchi, sería «la creación de trabajo nuevo para un nuevo modelo de desarrollo.»



(2) L. Pennacchi, “Lavoro e innovazione per un nuovo umanesimo”, en VVAA, Lavoro e innovazione per riformare il capitalismo, Ediesse 2018, p. 68.


martes, 24 de diciembre de 2019

HALAGÜEÑO PANORAMA FISCAL Y ECONÓMICO PARA CATALUÑA



Dos significados ideólogos del procesismo, Pilar Rahola y Toni Comín, han coincidido en el tiempo en aclarar lo que entiende el movimiento liderado por ellos que deberían ser las bases de un programa fiscal y económico adecuado a los nuevos tiempos.

Pilar Rahola se desmelenó contra el acuerdo pactado entre los Comuns y Esquerra, por el que la tasa fiscal para las rentas superiores a los 90.000 euros anuales se subirá dos puntos porcentuales. Eso es ahogar a las clases medias, dijo Rahola. Dado que la renta media familiar en Cataluña se sitúa en torno a los 30.000 euros, o sea una tercera parte de las rentas afectadas por la subida, es obvio que Rahola se refería a la media “indepe”, la que importa de verdad, libre de la ganga miserable del pobreterío y el pobretariado.

Toni Comín, por su parte, reflexiona en una entrevista en “Ara” sobre la situación, y su diagnóstico es que no basta con buscar el desgaste institucional del Estado, sino que es preciso además generar desgaste económico. Solo se podrá acceder a la independencia, afirma, cuando Cataluña se haya convertido en un problema económico para la UE. De modo que pide más sacrificios a la población. Sacrificios que no consisten, como podría suponer algún ingenuo, en que las rentas altas paguen dos puntos porcentuales más de impuestos, sino en algo muy distinto: «Si un millón de personas se levantan un día y no quieren ir a trabajar, el Estado no puede obligarlos», ha dicho literalmente.

Los dos están predicando con el ejemplo: Rahola se siente financieramente ahogada, a pesar de estar situada en el escalón medio-alto de la renta según su peculiar visión de las cosas, al tener que pagar los actuales impuestos por las retribuciones debidas a su infaltable presencia en todos los programas de tertulia de TV3, dando el callo; y Comín se levanta cada mañana con la misma decisión firme de no trabajar tampoco hoy, y que se fastidien el Estado y la Unión Europea.

A las dos vidas ejemplares se une en las noticias de estos días la de Jordi Pujol, que según cálculos de Hacienda ha defraudado al fisco 885.000 euros pero no va a tener que devolverlos porque el delito ya ha prescrito.

Con estos programas fiscal y económico, ejemplarmente explicados al vulgo e ilustrados con su propia praxis por nuestras elites, en la venidera República Catalana ataremos los perros con longanizas. Arriba tienen la imagen del resultado final de la maniobra, y en breve les será facilitado el folleto de instrucciones para conseguir un buen atado de gos d’atura con llonganissa del país, según las reglas vigentes en las actuales clases medias independentistas.

Feliz nochebuena a todas/os.


lunes, 23 de diciembre de 2019

VICIOS FÁCILES, VIRTUDES DIFÍCILES



La Caridad, una de las virtudes pintadas por Giotto en la capilla Scrovegni, en la Arena de Padua.


Disculpen si hoy me pongo metafísico. (“Metafísico estáis”, le dijo Babieca a Rocinante, en un soneto colocado por Cervantes en el frontispicio del Don Quijote. Y Rocinante se excusó: “Es que no como.”) Extraigo una cita de la novela Monjas y soldados, de Iris Murdoch (Impedimenta, 2019. Traducción de Mar y Joaquín Gutiérrez, p. 411). Es algo que Gertrude recuerda que le dijo en una ocasión Guy, su marido muerto: «Tenemos virtudes individuales, pero vicios generales: nadie es bueno del todo en todas sus relaciones, en todos sus objetivos. En cuanto que agentes de la virtud nos especializamos, no nos queda más remedio, porque el vicio es natural y la virtud no.»

En esta dialéctica de los vicios y las virtudes abundan en el acervo popular las sentencias: vicios privados y virtudes públicas, por ejemplo. Que remite a lo de “la mujer del César no solo debe ser honesta, sino parecerlo”. Que remite a su vez a una fachada social en la que aparece reluciente la virtud, pero se compensa con el vicio de tapadillo, entre bambalinas.

Es posible que la cita de Guy proceda en realidad de Elias Canetti, que fue amante de Iris Murdoch en los primeros años cincuenta y luego, según se cuenta en las wikipedias, la puso de vuelta y media en un libro que no he leído, titulado Fiesta bajo las bombas. Ella compuso en muchas de sus obras personajes masculinos dominantes, ególatras, que promueven a su alrededor capillas de fieles de ambos sexos para el mayor realce de sus ansias de dominio e influencia. Pudo ser el caso de Canetti. En Monjas y soldados, el trasunto de Canetti muere en el primer capítulo, y el de Murdoch no es su esposa Gertrude sino mucho más probablemente Anne Cavidge, la joven monja exclaustrada que ha perdido la fe y busca la protección amistosa de Gertrude porque se siente arrojada con escasas contemplaciones a una sociedad insatisfactoria e incómoda.

Anne tiene una conversación con Guy moribundo, al inicio de la novela, y más adelante otra conversación parecida con Jesucristo, en algo que tanto puede ser un sueño raro como una aparición “real”. Ninguna de las dos conversaciones marca para Anne una guía precisa para recorrer los senderos del vicio y la virtud, los del intramundo y los del más allá. Escucha con mucha implicación las voces de ultratumba, pero se ve a fin de cuentas limitada a sus propios recursos.

La idea de un vicio natural y una virtud que no lo es, responde a un mundo degradado como el definido por la doctrina cristiana: un mundo necesitado de redención externa y sobrenatural, porque en lo natural y lo interno a sí mismo no posee cualidades específicas para resultar armonioso y satisfactorio.

En los catálogos de vicios y virtudes del catecismo, los vicios son “de índole” de la persona, y las virtudes en cambio deben aprenderse y practicarse con asiduidad para orillar las tentaciones continuas a la recaída. Freud sigue el mismo esquema al explicar el origen de la civilización, que se erige sobre la represión de las pulsiones primarias. En Freud falta, sin embargo, tanto la idea de un paraíso original en el que reinaban la armonía y la felicidad, como cualquier idea de redención o de reposición mecánica a aquel primitivo estado de “gracia”.

Quizá, me digo a mí mismo ociosamente, todo proviene del mismo “pecado original”: concebir como un derecho la apropiación privada de los medios materiales, y edificar las estructuras mundanas a partir del egoísmo individual, de la resignación de los desposeídos y de la conciencia de culpa de los poseedores, que es en todos los casos una “mala conciencia”.


domingo, 22 de diciembre de 2019

FELIZ NAVIDAD 2019



Vista general del pesebre institucional de la plaza de Sant Jaume de Barcelona. Paz a todos los hombres y todas las mujeres de buena voluntad.


─ Juani, escúchame.

Juani apaga el aspirador para oír mejor. Tuvo un contraste de pareceres en casa con Serapio hará dos noches, él le arreó una bofetada en el oído derecho y desde entonces tiene zumbidos continuos y no oye bien. Tendría que pasar por el CAP a que la reconozcan, pero quién tiene tiempo para eso.

─ Juani, que si puedes hacernos un favor.

─ Para favores estoy yo.

─ Es por la Mari.

─ Qué le pasa a la Mari.

─ Se ha puesto de parto. Pero por eso no te preocupes, la hemos instalado en el baño de los directivos, tiene agua caliente y todo. La Melchora, que tiene el título de comadrona, la está atendiendo. Ya ha dado a luz, ha sido muy rápido y va todo a pedir de boca.

─ Cómo se viene la Mari a trabajar en ese estado.

─ Por la hipoteca. Están amenazados de desahucio. Pepe está haciendo una sustitución de repartidor, con la bici de un colega que hoy se queda en casa. Necesitan la pasta con urgencia.

─ Es su problema.

─ No, Juani, es el problema de todas, ¿no lo ves? Hoy por ti, mañana por mí.

─ Vale, no me hagas el mitin. Y cómo la ha dejado trabajar esta noche el encargado, con la tripa a punto de caramelo, si es que no se puede hacer bien la faena así.

─ Herodes se hizo rogar mucho, ella insistiendo que solo eran un par de horas y luego se iba pitando a las urgencias de Bellvitge. Al final él va y le dice: «Entra, pero como te pongas de parto en mitad de la faena, os degüello a la criatura y a ti.»

─ Vaya plan. Y qué quieres que haga yo.

─ Ayudar con los despachos de la parte de delante, los que le tocaban a Mari, cuando acabes este, también irán Luisa y Yoli. Si lo hacemos bien, Hero no se enterará de nada.

─ ¿Ah, no? Tiene cuatro ojos y más mala leche que mi Serapio con dos copas de sobra.

─ Todo controlado. La Ángela se ha encerrado con él en el ofis y le está haciendo una mamada. Cuando acaben la faena, todo estará como los chorros del oro. Y Baltasar, el morenito de la Paqui, ha prometido estar aquí con el taxi en diez minutos, para llevarse a la Mari y al bebé a su casa, en la Trinidad.

─ No saldrá bien, Hero es de los de eyaculación "procaz".

─ Y Ángela es una artista. Hace la calle los fines de semana, tiene hasta clientela fija. Si te cuento lo que se lleva a casa a fin de mes, no te lo crees.

─ Vale, veremos. Cuenta conmigo para los despachos. Oye, tengo un termo con café con leche caliente, ¿crees que le apetecerá un vasito a la Mari?

─ Pasa a verla un momento en los aseos, y le ofreces. Y así de paso ves a la niña, un amor, todo sonrisas y con unos ojazos.

─ ¿Y qué nombre le van a poner a la bebita?

─ Jesusa, como la abuela.


sábado, 21 de diciembre de 2019

UN GAUCHO EN EL CONGRESO



Martín Fierro.

Hay expectación en torno al Congreso de Esquerra Republicana de Catalunya. En elpais se habla de un congreso «decisivo». Habrá que esperar, por si en efecto se producen decisiones de calado o enjundia. De lo que más se habla hasta el momento, sin embargo, es de la necesidad de mantener la unilateralidad en la panoplia estratégica del partido. La ponencia, en la que tal cuestión no figuraba de modo explícito, ha transado un compromiso en ese sentido. Será en cualquier caso un brindis al sol, un bibelot bonito para quien le guste, pero de escasa consecuencia. Las nuevas generaciones de dirigentes de Esquerra saben perfectamente que se trataría de una declaración llena de estrépito y furia pero desprovista de significado, como ya advirtió Macbeth en un contexto distinto y cuando lo suyo ya no tenía remedio.

Lo de Esquerra sí tiene remedio, vaya esto por delante. Dada la trayectoria errática de los "post post post convergentes" (como les llama con malafollá santaferina José Luis López Bulla), Esquerra se ha situado en el centro del universo procesista, con unas perspectivas electorales tan excelentes que están induciendo al patriota sin tacha Quim Torra a huir de las urnas como gato escaldado del agua fría, y posponer indefinidamente cualquier convocatoria electoral mientras no escampe.

En la idiosincrasia particular de Esquerra, de otra parte, la declaración de mantener en la recámara la unilateralidad no tendría más significado que el cumplimiento de un ritual canónico consabido: «Som i serem», «Tornarem a fer-ho», etcétera. Sería muy deseable que, a continuación del introito ad altare dei, se preocuparan de aterrizar en la coyuntura terrenal. Pero no es imposible que, cuando lo hagan, utilicen formas imaginativas y retorcidas, al modo de los augurios que en tiempos pretéritos daba la Sibila de Delfos, que tenían la virtud de que nadie sabía qué había querido decir.

O, para recurrir a otra autoridad tradicional, que se pronuncien con cantaletas al modo de los teros, aves pampinas de las que nos contó el gaucho Martín Fierro. Les recuerdo sus palabras:

De los males que sufrimos
Hablan mucho los puebleros,
Pero hacen como los teros
Para esconder sus niditos:
En un lao pegan los gritos
Y en otro tienen los güevos.


viernes, 20 de diciembre de 2019

PREPOTENCIA O AUTOESTIMA



Auto de fe en la Plaza Mayor de Madrid, obra de Francisco Rizi que se conserva en el Museo del Prado. El suceso tuvo lugar el 30 de junio de 1680, y duró todo el día. Estuvo presidido por los reyes Carlos II y María Luisa de Borbón, y por el Inquisidor General, que a la sazón era el obispo de Plasencia Diego Sarmiento de Valladares.


En la portada de elpais de hoy coinciden la inmunidad reconocida por el Tribunal Europeo a Oriol Junqueras y un trabajo erudito para desmontar el constructo edificado con materiales de derribo por Doña Elvira Roca Barea (Imperiofobia) con la loable finalidad de demostrar la existencia de una constante propaganda antiespañola, la llamada “leyenda negra”, no solo en la época en la que el imperio filipino se extendía a las Yndias próvidas, sino incluso ahora que no existe más imperio español que el de las estadísticas del Real Madrid en la Champions League.

El cotejo de los dos textos publicados en elpais permite la deducción, no demasiado arriesgada, de que Doña Elvira y su cohorte de admiradores considerarán el reconocimiento de la inmunidad parlamentaria europea de Junqueras como un hito más, demostrativo de las maniobras turbias de la Antiespaña eterna.

No es necesariamente así. La decisión del TJUE también puede ser vista como una reparación de las normas del estado de derecho, frente a las decisiones impetuosas pero poco escrupulosas de los fiscales españoles, más atentos al fondo imaginado de la cuestión (“rebelión violenta”, sea cual sea el encaje de la figura en los códigos vigentes) que a las formas y las garantías que la idea democrática exige para todos sin excepción, y no únicamente para los “nuestros”.

De modo que la sentencia europea no valida el procesismo, sino que es únicamente la salvaguarda de un derecho individual (que puede extenderse a Puigdemont y a Comín) frente a una arbitrariedad jurídica de orden secundario. Esto es algo que también debería ser tenido en cuenta por el independentismo, demasiado proclive a euforizarse pensando que «Europa nos apoya» debido a la tan repetida confusión, característicamente española por lo demás, entre lo político y lo jurídico, nacida tal vez con el desempeño de Fray Tomás de Torquemada al frente del Tribunal de la Inquisición. Según la leyenda negra Fray Tomás se pasó tres pueblos en la represión de la herejía; en la visión de Doña Elvira, el único problema que tenemos los españoles es que nos falta autoestima.

Sin embargo, los luteranos, los judaizantes, los calvinistas, los puritanos, las brujas y otras gentes aún, heterodoxas en el sentido más amplio de la palabra, ardieron en hogueras minuciosamente preparadas por las autoridades españolas después de procesos puntillosos. Miguel Delibes dejó constancia de aquel clima religioso y social en El hereje, una novela monumental.

La libertad de opinión y de expresión no estaban en vigor entonces, y todo se reducía a la dialéctica desigual entre el “nosotros”” y el “ellos”, al espíritu de  cruzada y al "a por ellos, oé”. Y quizá tiene razón a sensu contrario Doña Elvira al considerar que esa estructura mental se ha prolongado indefinidamente en el tiempo y sigue de alguna forma vigente, después de tanta agua como ha pasado bajo los puentes.

Dice Doña Elvira que el problema de fondo es que nos falta autoestima; puede también que en muchas ocasiones nos sobre prepotencia.


jueves, 19 de diciembre de 2019

SIT AND TALK



Tsunami Democràtic colocó anoche en la gradería del Nou Camp una pancarta gigante con la leyenda «Spain sit and talk», España siéntate a hablar.

Este es un juego de despropósitos. El gobierno está sentado y hablando con Esquerra Republicana. La negociación avanza, si bien parece que a juicio de ERC lo está haciendo demasiado deprisa; en ERC critican las urgencias del gobierno en funciones del PSOE. No hay tanta urgencia, caramba, por más que llevemos años sin presupuestos y con gobiernos en funciones. Y no solo en España, por cierto; el empantanamiento afecta muy en particular también a Cataluña y al Ayuntamiento de Barcelona. ¿No aprecian, entonces, ninguna urgencia en ERC? Quizás opinan que las pelotas del electorado todavía no están suficientemente hinchadas.

Esquerra se encuentra actualmente de Congreso, con una fuerte división interna por el tema de la unilateralidad. ¡De la unilateralidad, Ángela María! Hay sectores que no desean renunciar a la unilateralidad así como así. ¿Qué es exactamente la unilateralidad y para qué sirve?, podríamos preguntar al unísono don Immanuel Kant y yo. A don Immanuel y a mí nos parece que la consigna «Spain sit and talk» y la unilateralidad son contradictorias en sus términos, no caben sencillamente en el mismo sistema lógico, es necesariamente o lo uno o lo otro.

Pero es característico de los diversos frentes secesionistas el tocar al mismo tiempo todas las teclas posibles, por si suena la flauta inesperadamente en alguno de esos toqueteos compulsivos.

De suceder así ─en contra de todas las leyes de probabilidades establecidas─, la flamante República Catalana independiente nacería bajo el signo de la incoherencia. No se sabría exactamente para qué habría venido a este mundo, tan concreto y por así decirlo terrenal; ni qué lugar ocuparía en él. Quim Torra, en un éxtasis de felicidad, dimitiría para dar paso… para dar paso ¿a qué exactamente? Me temo que las ideas que tienen al respecto Junts per Cat, Esquerra y la CUP, no son idénticas, ni asimilables, ni compatibles entre ellas. Es dudoso incluso que las tres plataformas políticas oficiales, más las oficiosas añadidas de la ANC, los CDR y el Tsunami, estuvieran dispuestas a sentarse juntas a discutir con calma los entresijos de la cosa.

La ciudadanía nos reuniríamos entonces en el Nou Camp bajo una pancarta gigante con el lema «Catalonia Sit and Talk», y lanzaríamos al césped pelotas hinchables de color amarillo, u otro cualquiera.


martes, 17 de diciembre de 2019

FUTBOLIZACIÓN DE LA POLÍTICA



La vertiente más oscura del Clásico.


Tsunami Democràtic prepara una inundación de pelotas hinchables, hoy en el Camp Nou. No se me ocurre una definición mejor de la Cataluña actual, todos andamos con las pelotas hinchadas, y la circulación se hace difícil.

Los dos equipos que se disponen a contender han pasado la noche juntos en un hotel discreto, almorzarán en fraternidad y se dirigirán al campo juntos en el mismo autocar. Estamos innovando en el terreno de la futbolización de la política. Podría dirigir el encuentro el juez Marchena, y el juez Lesmes estar a cargo del VAR. Las decisiones del VAR deberían tomarse por unanimidad, y después de oídos los alegatos de la parte contraria. En lugar de tarjetas se dispensarían sentencias, amarillas o rojas en los casos más graves. De este modo habríamos conseguido por el mismo precio la futbolización de la judicialización de la política. Un récord Guinness.

Se me ocurre que también podría pactarse el resultado. Los sectores independentistas no quieren menos de una manita (5-0) al centralismo opresor, en tanto que sus rivales se conformarían con un empate siempre y cuando el Real Madrid metiera un gol más. Un gol más por lo civil o por lo criminal, santificado por el VAR o salido de las pelotas hinchables del árbitro, que será el colegiado Hernández Hernández, de funesta memoria para los culés como por otra parte lo son casi todos los trencillas en activo.

Faltan pocas horas para saber a qué atenernos. Esta es, según algunas estimaciones probablemente exageradas, la coyuntura más significativa para Cataluña desde aquello tan gordo que ocurrió en 1714, y salvando la noche de Guruceta. 

El día después, la vida seguirá. Si gana el Barça, probablemente habrá romería a Montserrat para ofrendar a la Moreneta una, o mejor dos, pelotas hinchables. Si gana el Madrid, la fecha quedará incluida entre las nefastas en el memorial de greuges de la infamia, y el síndic Rafael Ribó hará una declaración en el sentido de que el gol decisivo de Sergio Ramos fue precedido de falta en ataque.


FRACASO ANUNCIADO DE LA CUMBRE DEL CLIMA



Se dice en los mentideros de la villa y corte, y en los de todas las villas y cortes que andan desperdigadas por el mundo, que la cumbre del clima ha fracasado. Añaden que se trata de un fracaso “anunciado”. Tienen razón en lo del anuncio. Mientras tanto la adolescente sueca Greta Thunberg, convertida de alguna manera por los media en el icono más reconocible de la lucha contra el cambio climático, se ha vuelto a su país agotada físicamente y con la moral de los suelos, después de haber coleccionado insultos de todos los colores durante su largo periplo de Suecia a Chile y de Chile a España.

Es hora de proclamar urbi et orbi con profunda satisfacción el éxito (éxito anunciado) de los tertulianos que apostaron oportunamente por el fracaso de las políticas para una transición ecológica en el planeta. En los mentideros se respira cierta guasa: qué se habían creído esos. Para el año que viene nos esperan los mismos perros con los mismos collares en Glasgow, en otra cumbre sobre lo mismo cuyo futuro fracaso están anunciando ya a los cuatro vientos los claros clarines.

Y qué.

Decía Altiero Spinelli, el líder histórico del federalismo europeo, que el valor de una idea no se mide por su éxito, sino por su capacidad de resurgir de las derrotas (1). Claro que el “fracaso” de la COP25 se daba por descontado, claro que el capitalismo de la rapiña y la contaminación sin límites se ha declarado dispuesto a dominar y medrar a nuestra costa mil años más. Volverá a encontrarnos enfrente, sin embargo, a todos los que sostenemos junto al pesimismo de la inteligencia el optimismo de la voluntad. El año que viene, y el otro, seguiremos estando en el mismo sitio exacto de ahora, dispuestos a perder tantas batallas como sea preciso para ganar en definitiva la guerra.

Solo por una razón. Porque es un objetivo urgente y necesario. Cada año más urgente. Cada año más necesario.


(1) Sobre Altiero Spinelli, el lector interesado puede consultar en esta misma colección: https://vamosapollas.blogspot.com/2019/07/la-triple-leccion-de-altiero-spinelli.html


lunes, 16 de diciembre de 2019

FALTA DE CREDIBILIDAD, FALTA DE ALTERNATIVA


Milagros Pérez Oliva se aplica en elpais.cat a extraer lecciones del resultado electoral en Gran Bretaña, y nos explica con su lucidez habitual cómo un mentiroso congénito, facha, elitista y fanfarrón, es capaz de seducir y de conseguir los votos de aquellas capas vulnerables de la población que deberían precisamente movilizarse “en contra” de ese programa que les condena a la marginalidad y a la miseria; a más marginalidad y miseria de la que ya padecen.

Mientras tanto, el socialismo laborista, “preso de sus ambigüedades tácticas y con un líder poco valorado”, ha conseguido introducir en el debate electoral los temas más candentes de una agenda social, pero ha fracasado cuando ha intentado resultar creíble haciendo pedagogía en el filo de la navaja con destino a su propia clientela.

De hecho, la apuesta perdedora de Corbyn podría resumirse (esto lo digo yo, no mi admirada Milagros) así: “Brexit sí, pero guardando las formas y con una agenda social añadida.”

Subrayo que la apuesta ha sido perdedora. Lo ha sido debido a la tremenda polarización social, cuando el tema decisivo para todos era “Brexit Sí o No”. En una circunstancia tal, tratar de virar el debate hacia la precarización del Servicio Nacional de la Salud, tenía un efecto de sustitución de la cuestión polémica y directamente polarizadora, por otra prioridad muy respetable pero distinta. El resultado ha sido que el considerable esfuerzo del equipo laborista se ha visto desbaratado por la apasionada “convicción” de Johnson acerca de las bondades de un Brexit capaz de poner a Europa de rodillas.

No es que la masa de votantes de clases desfavorecidas (incluidas capas medias precarizadas) ignore lo que les conviene. Es que no se creen que ni el partido laborista británico de un lado, ni las instituciones europeas y globales del otro, estén por la labor de tratarles como ellas estiman que se merecen.

Lo cual tiene ecos lejanos y repercusiones en sordina, también en nuestras latitudes. No estaría de más una mayor decisión por parte de nuestra socialdemocracia vincente, y una mayor concreción de un programa radical en el sentido justo de la palabra, lo cual significa más o menos que no debe partir de la premisa de no molestar a la gran patronal en los temas sociales, ni a los patriotas del arriba España en los temas de encaje constitucional.

En cuanto al procés, tiene importancia en esta coyuntura, claro está, pero no tanta. Suele decirse que el gran problema de España hoy es Cataluña, pero es más cierto que el procesismo es solo una parte de Cataluña. Enredado en su laberinto, el impulso secesionista catalán sigue dividiéndose e intrincándose, y ahora ya solo reclama diálogo para obtener más monólogo.

La búsqueda de un gran consenso social no pasa por hacer que se sientan cómodos con la política gubernamental de la coalición que finalmente surja, ni el patrón Garamendi, ni el obispo Cañizares ni el president Puigdemont. Ninguno de los tres quiere dialogar, sino mantener todo el tiempo posible su desafío particular al consenso general.


domingo, 15 de diciembre de 2019

COYUNDAS RESONANTES DEL VALENTINO Y LA VIRAGO



Retrato de Caterina Sforza, por Lorenzo di Credi. Pinacoteca Comunale de Forlí. A la izquierda, por la ventana, bella panorámica de la Rocca de Forlí.


Ha vuelto a llover mucho en Atenas; bien preparado como estoy, he aprovechado para avanzar en mis lecturas. Una de ellas es la historia de los Borgia, por Paul Strathern. Allí he encontrado este sucedido verídico, que me apresuro a compartir.

En 1499 César Borgia, liberado ya por su padre el Papa del cardenalato para cumplir objetivos militares ineludibles, entró en Milán con las tropas del rey francés Luis XII. Era el paso siguiente en una ambiciosa campaña de reconquista de la Romaña para el papado. César había sido nombrado antes duque de Valentinois y se había casado con una princesa (no la prevista en principio) de sangre real, que garantizaba la alianza entre Francia y los Borgia (Milán correspondería a Luis XII en el reparto; la Romaña, a Alejandro VI).

El duque de Valentinois, llamado entonces en toda Italia “il Valentino” (1), se hizo con el apoyo crítico de tropas francesas y suizas más una sustancial artillería, arte por entonces novedoso que aún no había entrado de forma afianzada en los manuales militares, y comenzó su propia campaña de conquista de los pequeños señoríos romañolos. La entrada en Imola fue un cataclismo; los temibles alabarderos suizos mostraron su propensión, afinada en siglos posteriores, a apoderarse sin contemplaciones de los ahorros ajenos. A la rapiña añadieron la violación masiva y sin distinciones de solteras, casadas y mozalbetes.

La señora de Imola, Caterina Sforza, huyendo de la quema se refugió en la Rocca (la fortaleza) de Forlí. No era la primera vez que lo hacía. Años antes su primer marido, Girolamo Riario, al mando entonces en Imola, había sido acuchillado por los Orsi, que ambicionaban el cargo, en el curso de un conspire. Caterina pudo salvarse acogiéndose a la Rocca. La Rocca tenía fama de inexpugnable. Los Orsi le pusieron sitio y exigieron a la viuda su rendición a cambio de la vida de sus dos hijos pequeños, que guardaban como rehenes.

Es el mismo dilema que se planteó a Guzmán el Bueno en Tarifa, y la respuesta fue la misma en sustancia, aunque con una variante vistosa. Caterina era una mujer hermosa (vean arriba su retrato) e indómita. Se asomó a las almenas y se levantó las faldas hasta la cintura. Debajo no llevaba otra cosa que lo que le concedió natura. El toisón pelirrojo debía relucir a los rayos del sol. “Mirad bien, dicen que dijo a los sitiadores. Si matáis a mis hijos, tengo todo lo necesario para hacer otros.”

Los Orsi abandonaron el asedio; lo suyo no es equiparable a la visión que derribó del caballo a Pablo de Tarso en el camino de Damasco, pero los efectos vinieron a ser similares. Caterina recibió desde entonces el sobrenombre de la Virago, a medias infamante y admirativo. Es decir, la mujer que tenía los redaños que se le suponen a un hombre.

En la Rocca de Forlí la Virago, dueña de todos sus encantos a sus treinta y siete años, volvió a verse asediada, ahora por il Valentino, un pipiolo de veinticuatro. Antes ella había consolado su viudez con algunos muchachos jóvenes, y se había vuelto a casar con un miembro de la rama menor de los Médici florentinos, que la dejó viuda de nuevo (2).

Il Valentino se comportó con caballerosidad para con ella, hasta que se cansó. Primero la bella sitiada afirmó que solo se rendiría ante el papa, y mandó a Roma una carta metida en un cilindro hermético, en la que se allanaba a entregar la plaza sin condiciones; pero la carta había sido pasada por las ropas de un hombre muerto por la peste. Solo una indiscreción del mensajero en una noche de borrachera libró al papa Borgia de una muerte súbita.

Luego Caterina invitó a César a entrar en el castillo para discutir cara a cara con ella las condiciones de la entrega. César se avino, pero cruzó el foso con armadura y a caballo. Eso le salvó. Pudo recruzar el foso bajo una lluvia de flechas y regresar más o menos ileso a su campo.

Il Valentino no era persona que se tomara ese tipo de contratiempos con deportividad. Los generales franceses que le respaldaban mantenían la opinión de que no se debía bombardear a una sitiada del bello sexo, pero él empezó a batir las murallas con su propia artillería. Los franceses decidieron entonces hacer una excepción a sus altos ideales. Los cañones batieron sin descanso los muros durante diez días hasta abrir una brecha por la que se colaron los temibles suizos. La Virago fue apresada y presentada ante il Valentino. Para no correr más riesgos con una persona tan peligrosa, César decidió no perderla jamás de vista, llegando incluso al extremo de encerrarse en la habitación de ella por las noches.

La aventura de la Romaña finalizó poco después, cuando Ludovico Sforza, pariente de Caterina, se lanzó a la reconquista de Milán. Los franceses dejaron el ejército de César para atender a la emergencia, y este se encaminó a Roma. Allá la Virago fue guardada en unas estancias de los jardines del Belvedere, con toda clase de consideraciones, hasta que intentó una fuga excesivamente audaz. Alejandro VI la encerró entonces en el Castel Sant’Angelo, del que salió meses después convertida en una ruina, y solo debido a la intercesión poderosa de Yves d’Alègre, el general francés siempre caballeroso.

La Virago murió poco tiempo después, a los cuarenta y siete años, en un convento de Florencia. Nunca quiso hablar de lo que había ocurrido entre il Valentino y ella en los meses de cohabitación forzada. Se ha especulado mucho sobre si hubo sadismo o ternura en el Borgia, y si hubo rechazo o colaboración por parte de ella. A lo más que nos permiten aproximarnos los documentos de la época es a las palabras de la propia Caterina, ya muy cerca del final, cuando alguien le pidió que dejara testimonio escrito de su desventura. Dijo: «Si escribiera lo que ocurrió, el mundo se quedaría estupefacto.»


(1) El remoquete pudo inspirar siglos más tarde a Rodolfo Guglielmi para darse el nombre de Valentino cuando intentaba abrirse paso en Hollywood. A imagen de la divisa Borgia, «O César, o nada», Rodolfo pudo haber adoptado la de «O Valentino, o nada».

(2) De ese matrimonio había nacido Giovanni dalle Bande Nere, condottiero renombrado y héroe nacional italiano. Pero esa es otra historia.


sábado, 14 de diciembre de 2019

¿DERECHO A SER MEDIOCRES?



Algunas mujeres nada mediocres en un acto de la Fundación Cipriano García de CCOO, en Barcelona.

La escritora Espido Freire, entrevistada en lavanguardia, afirma que toda mujer tiene el mismo derecho que el hombre a ser mediocre. No he podido bucear más en el contexto de esta frase sorprendente, porque lavanguardia me exige inscribirme como lector acreditado, y yo no quiero inscribirme, a la vista de lo que eso viene a implicar de colonización de mi fuero íntimo por algoritmos que determinan con precisión mis gustos y mis necesidades de consumo, al margen absolutamente de mi voluntad y participación.

Ahora bien, tomada la afirmación de la escritora tal cual, es decir desgajada del contexto que seguramente le dará algún sentido, resulta incoherente. Es oportuno que las mujeres reivindiquen igualdad con los varones sobre la base de unas capacidades equivalentes que en general son poco, o nada, reconocidas. Lo que resulta paradójico en exceso es la reivindicación de un derecho cualquiera a la sinsustancia. 

No existe como tal, ni es concebible desde cualquier parámetro, un derecho a la mediocridad. Todo lo más, cabe admitir la existencia, criticable, de una tolerancia social desigual hacia la mediocridad del varón y de la mujer. Pero el mundo de los derechos es uno, y muy otro el del laissez faire, laisser passer en la vida social de las personas.

Reivindicar un “derecho” a la mediocridad de género sería, además, contraproducente. Las mujeres pueden quejarse con razón ─imagino que por ahí van en realidad los tiros de Espido Freire─ de que la excelencia y el prestigio resultan más fáciles y más “baratos” en muchas facetas de la vida para los varones. Pero todos/as saldríamos perdiendo si existiera un derecho, adquirido o reivindicable, a la facilidad y a la baratura en la conquista de un estatus social reconocido. Es decir, si bajáramos el listón de la autoexigencia.

Demasiados/as mediocres tenemos ya en tantos campos del saber y de la actividad, para que reivindiquemos ahora derechos de cualquier tipo para la situación de quienes ya vienen ejerciendo a tiempo completo y remunerado de sansirolés.


viernes, 13 de diciembre de 2019

UN MUNDO ENCABRONADO



Mercadillo callejero de los viernes en Egáleo: un lugar idóneo para meditar sobre la globalización. (Foto, Carmen Martorell)


Boris Johnson se ha salido con su mayoría absoluta, y la Gran Bretaña irá al Brexit duro. Posiblemente se deje jirones en la operación: esos jirones podrían llamarse Escocia e Irlanda del Norte, territorios en los que las embestidas del Pájaro Loco están provocando un resurgimiento de los impulsos centrífugos que ya antes estuvieron a punto de acabar con el Reino Unido y con su símbolo inevitable y eviterno, la Queen.

La pregunta que procede en este ápice de la coyuntura es si el mundo va a cambiar a partir de ahora, o si seguiremos teniendo el mismo mundo de antes, solo que en un grado más avanzado de encabronamiento. Todos los inputs estaban ya dados de antes: la financiarización campa por sus respetos; la locomotora estadounidense tira millas a pesar de ser consciente de que cada vez son más los vagones desenganchados del convoy, incluso en el propio territorio; y la Unión Europea está practicando un seguidismo vergonzante en lugar de plantear una alternativa acorde con el grado de civilización que se supone a las viejas tradiciones del continente.

La victoria de Johnson representa, así, un éxito del «sálvese quien pueda», eslogan muy en uso en los naufragios de los grandes paquebotes. Algunos teóricos de la izquierda aseguran que se trata del naufragio nada menos que del capitalismo. No me lo parece: Lo que viene a resultar, creo yo,  es que el capitalismo está barriendo con todo lo demás. Incluido el planeta.

Dejó escrito Carlos Marx que un gran sistema económico no muta en otro nuevo mientras el viejo no ha agotado todas sus posibilidades. No es necesario tomar al pie de la letra al Barbudo de Tréveris en esta profecía. Por ejemplo, eso significaría que el feudalismo desapareció de la faz económica de la Tierra con el advenimiento del capitalismo; y sin embargo el feudalismo, o cuando menos un avatar novedoso del viejo feudalismo, está de vuelta en la constitución de constelaciones de empresas dominantes, precarias y sumergidas, que entran desigualmente en la composición de la actual red de relaciones económicas en el neocapitalismo postindustrial, y se comportan entre ellas en términos de señorío y vasallaje.

Pero sí se le puede conceder “algo” de razón a la profecía de Marx, y en ese algo me baso para argumentar que nos encontramos ante una nueva posibilidad del mismo mundo encabronado, caracterizada por la proyección política imparable de un grave hecho previo, ocurrido a mediados de los años setenta del siglo anterior: la rotura consciente de los lazos sociales establecidos, la negación, la fragmentación en cachos minúsculos del trabajo y de la sociedad que trabaja, en un mundo liderado por las corporateds. Es ese “pecado original” el que está dando al traste con todo un formidable esfuerzo secular anterior, en pro de la libertad, la igualdad, la fraternidad, la cohesión, la inclusión, la solidaridad, y el derecho a la autonomía de las partes en el interior de un sistema amable, “de rostro humano” como se decía en tiempos. 

Ahora las cosas van por otro camino: la amabilidad no está de moda, y el encabronamiento prevalece. Un botón, como muestra: los insultos en twitter a Greta Thunberg, icono mundial de la lucha contra el cambio climático, que han sido recogidos y estudiados por Borja Andrino, Jordi Pérez Colomé y Rubén Rodríguez, y presentados en elpais (1).

Los autores han analizado más de 400.000 tuits españoles, emitidos entre el 20 de noviembre y el 11 de diciembre; unos 70.000, originales, y el resto retuiteados. Primera constatación: el 66% provienen de varones, el tercio restante de mujeres. Los calificativos insultantes varían levemente en un caso y en otro: los varones prefieren llamarla histérica, estúpida, puta y majareta; las mujeres optan por marioneta, niñata y loca. Todos ellos se comportan como si la descalificación de Greta hubiera de significar el punto final de la lucha contra la contaminación y en favor de las energías limpias y de un futuro sostenible. Greta ejerce de muñeca vudú en la que se clavan más y más alfileres con la intención de hacer daño a otras personas, a otras autoridades, a otras concepciones del mundo que resultan, al parecer, extraordinariamente molestas para esas personas.

Puede en definitiva que el final del capitalismo venga a coincidir con el fin del mundo. Habrá sido un éxito formidable para los accionistas y los propietarios de las patentes que configuran el mundo actual tal como es, pero será un éxito difícilmente aprovechable. Esa es la razón por la que algunos seguiremos proponiendo, con amabilidad pero también con firmeza, una alternativa radicalmente diferente.