jueves, 21 de mayo de 2020

ALGO ESTÁ HACIENDO BIEN ESTE GOBIERNO



Tareas agrícolas.


De pronto la mayoría silenciosa está en un grito. Es un escándalo cómo se comporta el gobierno, oigan, es preciso pararle los pies como sea. El Ministerio de Trabajo, por ejemplo, ha pasado a Inspección una orden para que investigue posibles situaciones de esclavitud en las faenas agrícolas. Las patronales agrarias han reaccionado pidiendo la dimisión de la ministra. Esto es lo que ha dicho ASAJA: se trata de planteamientos «inaceptables y propios de alguien que obra de mala fe movida por un sectarismo ideológico inadmisible y un desconocimiento absoluto de la realidad, que le hacen estar incapacitada para desempeñar sus funciones de ministra.»

Y sin embargo, situaciones de trabajo esclavo en condiciones inaceptables e indecentes, haberlas haylas. Pueden encontrar una información más amplia sobre el tema del llamado “caporalato”, y sobre su presencia indeseada en países avanzados de tradiciones democráticas fuera de toda duda, en el siempre instructivo blog “Según Baylos”.

Algunos ven la botella medio vacía cuando el gobierno advierte de que su acuerdo con Bildu no implica la derogación in toto de la reforma laboral. Sí, la derogación no va a ser total y de un solo plumazo, pero la institución de los ERTEs, y el hecho de que ya no sean una medida de excepción sino un mecanismo institucional que va a mantenerse en las relaciones laborales desplazando a los EREs, mucho más descarnados y unilaterales, significa que se están derogando ya aspectos fundamentales de la reforma laboral.

Y ahora se ordena además investigar el caporalato. Y la aprobación de una renta mínima es inminente. Y se están canalizando ayudas adecuadas a los autónomos.

«A muchos no les están llegando», se quejan los inevitables cuñaos. Cierto, pero a otros sí les han llegado. ¿Cuántos autónomos recibieron ayudas o compensaciones bajo el imperio de la reforma laboral de Zapatero, y de la de Rajoy que vino luego a terminar de arrasar el panorama de los derechos laborales? Quienes no han recibido aún la ayuda prometida tienen derecho a reclamarla. Antes no había ni ayudas ni posibilidad de reclamarlas.

Algo se está haciendo bien.

Se ha presentado en el consejo de ministros una ley de transición ecológica. La descarbonización de la economía supondrá, no solo una mayor sostenibilidad, sino la creación de cientos de miles de puestos de trabajo. «¿Dónde están, que no los veo?», reclaman de inmediato nuestros cuñaos de la izquierda.

Llegarán, sin embargo, si avanza como es de desear el programa del gobierno. Nadie ha dicho que vaya a ser fácil. Existen muchos intereses creados alineados en su contra. Y existe en el pueblo llano un cierto poso de rencor hacia este gobierno en concreto por pintarnos las cosas difíciles, por no sacar de la chistera maravillosos conejos blancos que acaben de forma instantánea con nuestras preocupaciones íntimas.

Rajoy se comportaba de otro modo. No hacía nada, siempre prefirió “estar” en los sitios antes que “hacer” cosas. El balance legislativo de su etapa es peor que pobre. Pero acostumbró a la gente abrumada por las dificultades a no esperar nada del gobierno, y buscarse la vida por su cuenta.

Ahora este gobierno está devolviendo a la gente el derecho a la esperanza, y el derecho a reclamar. La Comunidad de Madrid va a llevar ─parece ser─ al Constitucional la negativa de los expertos a cambiarle ya la fase de desescalada. Bueno, los desplantes pintureros siempre han sido un adorno propio de la España cañí.

Gabriel Rufián, rizando el rizo de lo difícilmente concebible, ha argumentado la negativa de su grupo a la propuesta de alargar el confinamiento, diciendo que este gobierno se está echando en brazos de la derecha. En brazos de Ciudadanos, ha querido decir, y ocurre precisamente lo contrario: es Arrimadas quien se ha arrimado al gobierno. La formación de Rufián, demasiado obnubilada por sus grandiosas expectativas electorales, debería recapacitar sobre su falta de orientación en el laberinto español. La desbordada explosión de alegría del vicario Torra al constatar la “unidad” de las fuerzas independentistas en este trance podría darle alguna pista sobre la metedura de pata, la enésima, que acaba de protagonizar.

El eje sobre el que va a girar la política catalana en adelante ya no va a ser la quimera prusesista, sino la recuperación y rectificación de una economía de las personas y para las personas, tal como la está proponiendo el gobierno progresista de España.

Al cual se critica desde todos los puntos de la rosa de los vientos de la política. Pero que algo, lo que se dice algo, está haciendo bien.


miércoles, 20 de mayo de 2020

DE OCA A OCA, CAMBIO DE FASE Y TIRO PORQUE ME TOCA



Isabel Díaz Ayuso y Teodoro García Egea, en una imagen distópica.


Teodoro García Egea, uno de los escuderos más cualificados del líder popular Pablo Casado, sospecha que todo lo que está montando el gobierno de Sánchez se debe a su “odio” a la Comunidad de Madrid. A don Teodoro, hombre sin duda ecuánime y templado, le duele en el alma que el gobierno dedique más tiempo “a atacar e insultar al PP” que a combatir el virus. Habida cuenta, sobre todo ─sigue diciendo el dirigente popular─, que estamos ante el gobierno “más incompetente, numeroso y con ministros de menor valor añadido de la democracia”.

Bien dicho, don Teodoro. El movimiento se demuestra andando. Propuestas, propuestas, propuestas, y nada de insultar al rival político.

Consecuente con la idea de fondo de que, llevando el confinamiento al “abuso”, Sánchez gana treinta días pero España pierde un mes, la presidenta Isabel Díaz Ayuso intenta tramitar el paso de la “odiada” Comunidad de Madrid, no a la Fase 1, sino directamente a la Fase 2.

Ayuso tiene en mente un programa para salir de la crisis y encabezar una nueva prosperidad. El retraso de un mes en la puesta en marcha de ese programa esencial podría suponer un quebranto irrecuperable de la Economía con mayúscula. Voces de muerte suenan cerca del río Manzanares, afirmando que es forzoso convivir con la pandemia. Puede que algunos pusilánimes se mueran en esta coyuntura crucial, en la que España espera lo mejor de sus hijos e hijas. Allá los muertos con su irresponsabilidad. ¿No llevamos diez años conviviendo con el sida? Nos lo ha preguntado desde la pantalla amiga la popular (en ambos sentidos) comunicadora Ana Rosa Quintana.

Conviene detenerse un momento en el plan de emergencia económica que ha esbozado Ayuso ante los medios. Estas son sus propuestas: liberar más terreno edificable en la capital, para convertir de nuevo a la construcción en la locomotora de los negocios; veto a cualquier tope respecto de los alquileres; bajada general de impuestos a la renta y a las sociedades; y más ayudas estatales a la sanidad privada, para ponerla en mejores condiciones en caso de recaídas en la pandemia.

Un programa sencillo y comprensible. A nadie se le había ocurrido antes, y no se sabe por qué. Algo así desatascaría de inmediato las dificultades y convertiría la desescalada en un hermoso tobogán de parque acuático. Europa nos adoraría. El barrio de Salamanca recuperaría de golpe su prístina alegría de vivir.

¿Por qué, por qué, por qué, entonces, les odia tanto Pedro Sánchez?


martes, 19 de mayo de 2020

EL CORAZÓN PARTIDO DE SANDRO ROSELL


Mare de Déu de Montserrat, patrona de Catalunya


Per ço que hage bon fondament
nostre sermó,
digats ab gran devoció:
Ave Maria.
Consell-vos que de tot lo dia
no en digats pus.

(Bernat Metge, Sermó)



Sandro Rosell, florón de la burguesía moderna catalana, ex president del Barça y ex presidiario, ha hecho una declaración "ostentórea": él votaría la independencia de Catalunya, pero si ganaran los suyos, se iría a otro lado.

Puede parecer una incoherencia, y no: es un estilo de vida. Puede parecer una anécdota, y no: es una categoría. La burguesía catalana nunca ha tenido el corazón en el mismo lado de la cartera: desde siempre ha guardado ambas cosas convenientemente archivadas en dossiers diferenciados y separados por compartimientos absolutamente estancos.

El sentiment por un lado, la pela por otro. No mezclar jamás las dos cosas. El patriarca de la tribu dio el ejemplo: de un lado el pati dels tarongers, del otro las cuentas opacas en Andorra.

La constatación lleva a una consecuencia poco agradable: esa independencia tan anhelada, ese impulso ascensional de un sentimiento sin barreras, no tiene ninguna finalidad práctica: consiste, en metáfora, en colocar la patria en una vitrina o entronizarla en un altar donde sea muy visible pero no se mezcle para nada en las cuestiones de orden utilitario, y menos que en ninguna otra, en las cuestiones relacionadas con el negoci, con las finanzas. Para las finanzas no hay patria que valga: cada cual en su casa, y la Moreneta en la de todos, eso sí, entronizada en un lugar destacado del salón.

Una Patria solo aparente, estratégicamente colocada donde las visitas puedan captarla al primer golpe de vista; pero sobre la que sería de muy mal gusto discutir.


lunes, 18 de mayo de 2020

FUEGO GRANEADO DESDE LAS CASAMATAS AUTONÓMICAS



Mariano Rajoy, viñeta de Peridis en El País.



Tomamos como punto de partida el axioma de que Ayuso es tonta, pero en realidad eso no explica nada. Para ser más precisos, no explica por qué alguien la ha elevado a esa posición desde sus orígenes de mindundi, y le da alas para que diga precisamente lo que dice.

En otras circunstancias, la tontería obvia, perceptible a simple vista, de Ayuso se intentaría disimular desde un perfil bajo en los medios de comunicación.

En otras circunstancias. Es decir, en el caso de que el partido de Ayuso ocupara el gobierno. Entonces no resultarían problemáticas las (in)competencias autonómicas, ni se fomentarían sentimientos anticentralistas desde ningún órgano de la prensa generosamente subvencionada. Al revés, la asunción de más y más competencias por parte del gobierno central se vería como una tendencia positiva, acorde con la racionalización de un Estado cuyo diseño último nos mostrarían los expertos (así los políticamente concernidos como los a bodas convidados), no ya como unitario, sino a más a más como unánime.

Es justamente la pérdida de la centralidad de las derechas lo que ha comportado que desde algún cuartel general se haya dado la orden de fuego graneado contra el gobierno progresista desde las casamatas de las autonomías.

La autonomía madrileña, que no era solo la más favorecida en el anterior esquema, sino la “única” favorecida en tanto que doblaba su condición de “parte” con la capitalidad del “todo”, encabeza lógicamente la rebelión. La encabeza desde su estilo peculiar y bien conocido: la prepotencia, la chulería, el egoísmo autista, el pijocapitalismo, el cacerolismo paumé de los petits matins.

¿Quién mejor que Ayuso y su recurrente tendencia a meterse en todos los charcos, para encabezar la revuelta descarada de los eternos ganadores empeñados en volver a lo más alto del podio una vez más?

No importa lo que diga Ayuso en cada nueva aparición, el “público” espectador no se fija en lo que dice, sino en la imagen. La imagen es la deseada: joven, moderna, vivaracha, lenguaraz, de ADN ganador.

Detrás de esta exhibición bastante impúdica de una revuelta “neolibertaria” contra el Estado central (no, en este caso, centralista), se esconde una vieja amiga de las derechas, la antipolítica. Ya Franco había aconsejado a Foster Dulles ─la frase se convirtió en su época en trending topic─ que hiciera como él mismo y no se metiera nunca en política. Mariano Rajoy resucitó con variantes novedosas aquel modo solipsista de hacer política sin meterse en política: apoltronado en la columna del poder y con el puro en la boca, fue retratado en muchas ocasiones por Peridis en actitud de observar si aparecían brotes verdes en la economía. ¿Que no aparecían? “Otra vez será”, se encogía de hombros Mariano “piel de elefante” como le llamó Angela Merkel.

Ahora la poltrona ha cambiado impensadamente de inquilino, y todo se vuelven prisas. La consigna es de fuego graneado contra la política, contra toda política, contra cualquier política. Después de años de catatonía, es el momento de la hiperactividad. No importan los costes.

Allá que nos vienen de a montón, con todo y las cacerolas.


domingo, 17 de mayo de 2020

LEYENDAS: INSTRUCCIONES DE USO



Fotograma de ‘El hombre que mató a Liberty Valance’, de John Ford. Vera Miles y James Stewart.


Ayer colgué en FB una escena del ‘Liberty Valance’: la del filete, repleta de una carga de plomo y testosterona que no llega a estallar.

Podía haber elegido entre una docena de escenas igual de memorables. Toda la película está cuajada de ellas, rodada en un estado de gracia semejante, por ejemplo, a ‘El Padrino’ de Coppola o, en teatro, al ‘Hamlet’ de Shakespeare, donde todo se dispone de una forma tan memorable que, aun sin proponértelo, lo guardas en la memoria.

Podría haber elegido, quizás, la escena del cactus que Tom Doniphon (John Wayne) regala a Hallie (Vera Miles); o la de la tumultuosa convención para elegir candidato al Senado; o cuando Peabody, director y factótum de la Gaceta de Shinbone, apaleado hasta casi la muerte por Valance, imagina ya el titular del diario el día siguiente: «Liberty Valance se toma libertades con la libertad de prensa.»

O la mejor de todas, en mi opinión: cuando el abogado Random Stoddard (James Stewart) encuentra en el código penal el artículo aplicable a las fechorías de Valance y lo presenta a Hallie: «Lee, lee aquí, lo tenemos cogido.» «No puedo», dice ella. «¿Por qué?» «Porque no sé leer.» Y el hombre que matará a Liberty Valance comprende que debe emprender el duro camino del progreso y la modernidad de la aldea desde los primeros rudimentos: poner escuela, crear cultura y conciencia de comunidad en un grupo humano heterogéneo, juntado en un lugar cualquiera por el azar.

Shinbone, un poblacho del Oeste salvaje perdido en mitad de ninguna parte, no es un lugar mítico como Macondo. A pesar de una frase que ha sido muy repetida, del entierro de Doniphon, al final de la película. Dice el periodista (más o menos): «Esto es el Oeste. Si los hechos no coinciden con la leyenda, hay que atenerse a la leyenda». Y rompe en pedazos el papel con las notas que ha estado tomando.

Este lugar en el que vivimos ahora  sigue siendo el Oeste a casi todos los efectos. Las leyendas flotan y perduran, a despecho de la Historia. Pero lo que nos ha contado la película es otra cosa: nos ha contado paso a paso cómo nace una leyenda, y para qué.

Ford hace hincapié a lo largo del relato en el protagonismo colectivo de los habitantes del pueblo: los vaqueros polvorientos, los borrachines de fin de semana, los inmigrantes pacíficos que solo desean poder salir adelante con sus pequeños negocios, los granjeros expeditivos, los que viven por sus manos y los ricos. Y en la necesidad que todos ellos tienen de una leyenda, una bandera, a partir de la cual elevar a Shinbone, desde el lugar perdido en la geografía que era inicialmente, a la respetabilidad de una ciudadanía consciente de sí misma, activa en la participación en los asuntos trascendentes de un gran Estado.

Ransom Stoddard “no” mató al forajido que ejercía de muñidor de los intereses de los ganaderos que reclamaban “libertad” para sus intereses exclusivos; pero “sí” hizo muchas otras cosas, que sin la leyenda no habrían tenido ninguna resonancia, y tal vez tampoco ninguna consecuencia.

Esas muchas otras cosas, no las hizo enteramente solo, sino en compañía de otros. Y fue el colectivo recién emergido como ciudadanía en Shinbone, silencioso pero determinado, el que en definitiva y en último término acabó con la Pesadilla.


sábado, 16 de mayo de 2020

RACKET


Sigo con preocupación las noticias sobre las maniobras de la empresa Nissan en Cataluña. Mi amiga Mercé Andrés Daina, ex trabajadora de Nissan, cuelga muchas notas sobre el tema en FB, y recientemente tanto Isidor Boix como Javier Pacheco han dado voz a propuestas para una alternativa que permitiría mantener tanto los puestos de trabajo como las perspectivas de beneficios en las factorías catalanas.

Hasta cuándo, no es posible decirlo. Los interrogantes sobre el sector del automóvil y la competencia feroz entre grupos multinacionales que aspiran a situaciones de cuasi monopolio desestabilizan todo el tablero. Yo soy jugador de ajedrez, no de póquer. La diferencia entre un juego y el otro es que en el primero todas las piezas están a la vista, y uno puede establecer estrategias a partir de una posición determinada; en el otro caso, las cartas de los rivales están ocultas y todo es más bien cuestión de psicología y de adivinación.

Sigue considerándose la estrategia empresarial como una cuestión enteramente privada: uno concurre al mercado, maneja sus opciones y obtiene unos resultados.

Se trata de una mentira interesada. Nada ocurre así en la realidad. Las leyes del mercado no son inmutables, estamos en el soft-power, en los acuerdos detrás de las bambalinas que ningunean y se desentienden de las leyes nacionales e internacionales, y establecen su propio “reglamento” de juego para la ocasión. El acuerdo que será posible ─si lo es─ alcanzar en Nissan-Cataluña para el día 28 próximo, solo servirá hasta el próximo reparto de cartas con las que jugar la siguiente baza.

Si no acertamos a poner un remedio más consistente.

Pero para poner ese remedio será preciso que gobiernos, organismos financieros e instituciones políticas y jurídicas internacionales endurezcan las reglas del juego e impriman un sesgo distinto a la racionalidad de las normas imperativas, al hard-power.

Ese poder normativo debería tender a privilegiar la utilidad social del trabajo por delante del beneficio privado; a desplazar el PIB como medida de todas las cosas en economía; a castigar de forma ejemplar un tipo de emprendimiento que no crea valor sino que extrae valor de una fuerza de trabajo superexplotada, empujándola a la precariedad y a la miseria.

Acabo de leer un polar de Dominique Manotti, Racket (Gallimard 2018. No hay hasta el momento versión española.) Según la autora, la trama se inspira libremente en el affaire Alstom (2013-2015). «La estructura narrativa de la novela está construida a partir de los mecanismos utilizados en la “vida real” por una gran empresa americana (General Electric) para absorber a una sociedad francesa (Alstom)», dice en un Avertissement colocado antes del prólogo para señalar que todos los personajes que aparecen son de ficción.

Los mecanismos en cuestión incluyen un chantaje inicial al director general de la “imaginaria” empresa francesa, ciertas decisiones de la Justicia americana sin aparente relación con la política económica de la Administración, algunos sobornos millonarios, movimientos solapados del FBI y de la CIA en dirección a los eslabones más débiles de la cadena de mando de la empresa francesa, la indestructible amistad y cooperación leal de una diplomacia francesa que no se entera de nada porque no desea enterarse, dos o tres jubilaciones anticipadas más o menos forzosas pero bien remuneradas de los altos cargos franceses más renuentes, algunos rumores fake aireados en los medios sobre las finanzas de la empresa francesa para empujar a la baja sus acciones, y unos cuantos asesinatos a cargo de sicarios bien pagados para evitar que gargantas profundas se vayan de la lengua.

Dominique Manotti ha sido sindicalista y militante del Partido Comunista Francés, antes de dedicarse a la literatura negra; este es ese tipo de detalles que los medios suelen omitir en la biografía de los artistas y literatos.

El mundo que describe Manotti es aquel en el que vivimos, y ella lo conoce de primera mano.


viernes, 15 de mayo de 2020

UN MUNDO FELIZ



Imagen icónica (pero falsa) de la manifestación del barrio de Salamanca, el día 13 de mayo de 2020. Corresponde en realidad a una cacerolada en Argentina, año 2012. Dejo constancia, pero mantengo el texto siquiera sea ahora por analogía. 


Oiga, caballero, no me ponga caras raras, yo estoy aquí manifestándome por mis libertades, ¿eh?, usted no entiende lo que es eso porque es usted un rogelio y un bolivariano, no me pregunte qué significa bolivariano, eso lo explica muy bien Santiago, que es un sol. Sí, claro que me refiero a Abascal, qué se pensaba, les va a meter en cintura a ustedes los bolivarianos porque la calle es nuestra, me refiero a la calle Núñez de Balboa y también a Ramón de la Cruz y Ayala. Qué se habrán creído. Ah, y yo no soy ninguna pija, soy de clase media, que lo sepa, Pepi dale más fuerte al cacharro que no se te oye hija, pareces pasmada, que estamos aquí a pie firme manifestándonos por la libertad y es que lo que no puede ser no puede ser, nos encierran en casa y no nos dejan salir a las terrazas, eso es inhumano, ahora que hace un solito tan bueno y casi no hay contaminación porque José Luis Almeida todo hay que decirlo lleva muy bien lo de Madrid Cero, no como la Carmena que exageraba, mire, las cosas como son, yo no soy enemiga de nadie, vive y deja vivir, pero la Carmena me ponía a cien, Pepi no pares de aporrear hija, más fuerte que parece que tienes la sangre de horchata. Y mire usted, no hay virus que valga, lo que ocurre es que los infectan aposta, y yo no hago daño a nadie si nadie me lo hace a mí, y menos aún si me siento en una terraza de Serrano de vuelta de misa de doce en la Concepción y de comprar los postres en Viena Capellanes, y me tomo una ración de patatas fritas y chupeteo un rebujito, bueno yo lo llamo rebujito porque tengo raíces andaluzas, mi marido tiene tierras por la parte de Loja, bueno sí, un cortijo, hay que vivir ¿no?, y a estas alturas la cosa agraria ya no rinde nada, menos mal que IDA, ya sabe Isabel, nos va a quitar los impuestos tan altísimos porque andamos en un grito con el gobierno del Coleta, es que no llegamos a fin de mes, oiga, y aún nos llaman privilegiados, privilegio de qué, Pepi no pares de tocar, ¿que te cansas?, hay que hacer sacrificios por la libertad, hija, por la libertad y por el rebujito o el chintónic de la hora del aperitivo, esa hora tan rica en la terraza que ahora los desharrapados nos quieren quitar, Pepi has dejado de tocar, mira que te mato…


jueves, 14 de mayo de 2020

MEAN MISTER MARRIED



La mítica carátula del LP 'Abbey Road', de los Beatles (1969), en el que se incluye el tema 'Mean Mr Mustard'.

Mean Mr Mustard sleeps in the park
Shaves in the dark …
Such a mean old man

Lennon y McCartney, ‘Mean Mr Mustard’



Pablo Casado es Mister Married en la apresurada traducción automática utilizada en medios informativos de habla inglesa. «Ningún comunista nos dirá cómo hemos de educar a nuestros hijos», era la frase del titular, a propósito del pin parental.

La actitud de Married en relación con el gobierno de Peter Sánchez y Paul Churchs es mezquina, mean. Un amigo lo ha calificado de ‘cacaseno’, una expresión en desuso ─tal vez por resultar cacofónica─, que viene a significar ‘de cortos alcances’.

Pero sean cortos o largos los alcances de Married, lo que sobre todo priva en él es la mezquindad: su intención obstinada de negar a su rival político el pan y la sal, el padre y la madre, e incluso el perrito que le ladre. 

Este es el titular de la crónica política que firman hoy, en elpais, Anabel Díaz y Elsa García de Blas: «El PP se instala en el Congreso en la oposición total a las medidas del Gobierno.»

¿Nos merecemos esa actitud los españoles y las españolas, a quienes tanto quiere Mister Married, en la situación difícil que estamos atravesando? ¿Se la merecen los y las votantes del PP? ¿O, para decirlo con entera franqueza, habían imaginado otra cosa de un hombre que exhibe una tendencia tan acusada a envolverse en la bandera con cualquier excusa?

John Lennon profetizó, hace ya muchos años, lo que le ocurre a este hombre. Lennon es como los Simpson, todo lo que nos sucede ya lo había predicho él. Para disimular, llamó Mustard (Mostaza) a Married, y lo describió durmiendo en los parques, afeitándose a oscuras y escondiendo un billete de diez pavos en la nariz. «¡Qué hombre tan mezquino!», pondera en el estribillo.

Ahora que la virginal Top-Down (Ayuso) ha caído de cuatro patas en una ratonera parecida a la que acabó con la carrera de Cifountains (¿recuerdan?), Mister Married, el hombre que hizo trampas mezquinas en su currículum universitario, sigue confiado en que toda esa acumulación de escandalillos cicateros no causará ningún perjuicio electoral a la mayor gloria de su radical Mezquindad.

Puede que esté en lo cierto. Sin embargo, se admiten apuestas en contra.


miércoles, 13 de mayo de 2020

LA GUARDIANA DE LAS LLAVES



Joan Fontaine y Judith Anderson en un fotograma de ‘Rebeca’, de Alfred Hitchcock, producida por David O. Selznick. La película obtuvo el óscar de la Academia del Cine en año 1940, por delante de ‘Las uvas de la ira’ de John Ford, que es la que hubiéramos elegido usted y yo. Pero en este caso particular, no puede afirmarse que el galardón fuera inmerecido.


Un “juego de confinamiento” en facebook invade hoy las páginas virtuales de este blog. Se me requirió amablemente (fue cosa de Monsieur François Guizot, de profesión heterónimo) a publicar en mi muro diez escenas de diez películas “duraderas” en mi memoria. Esta es la tercera, pero no he encontrado en google escenas adecuadas, de modo que me conformo con un fotograma. Este cambio de “señal” y de código requiere explicaciones adicionales, porque si es verdad que una imagen (la tienen arriba) vale más que mil palabras, imagínense el valor de una imagen y además mil palabras para explicarla.

Mis dos primeras escenas cinematográficas en el concurso se refirieron a dos arquetipos femeninos: Eva en el paraíso (Catherine Rouvel en Le déjeuner sur l’herbe, de Jean Renoir) y Eva tentada por la manzana, en la ocasión un brazalete de brillantes (Cyd Charisse en Cantando bajo la lluvia, de Donen y Kelly). Aquí estamos ante un arquetipo distinto, la Maléfica, la Ponzoñosa. Miren fijamente el fotograma de arriba, cierren los ojos con fuerza, y verán a Blancanieves y la Bruja secundum Disney.

Alfred Hitchcock consiguió en esta película un hito posible de igualar en la historia del cine, pero imposible de superar: Rebeca de Winter, la protagonista omnipresente de su narración fílmica, no aparece ni una sola vez en pantalla. Ni una secuencia retrospectiva, ni una fotografía (las hay, pero el espectador no llega a verlas). Nada. La presencia fantasmal de la desaparecida se apoya físicamente tan solo en una arquitectura, Manderley, y un ama de llaves, la señora Danvers (Judith Anderson), que se remiten enteramente ─fielmente─ a ella.

Quienes comparecen además ante el espectador son una segunda Lady de Winter (Joan Fontaine) aprensiva y sosa; un ex esposo, Maxim de Winter (Lawrence Olivier), desvaído y tristón, y un ex amante (George Sanders) cínico y superficial. Pero el auténtico centro de gravedad de la historia que se nos cuenta gira en torno a la muerta, a la mansión y a su guardiana.

El sortilegio es tan fuerte que solo podrá ser roto mediante la ecpirosis, el fuego purificador. Pero el fuego que arrasará Manderley, como otros fuegos ilustres (el del templo de Artemisa en Éfeso, el de la Biblioteca de Alejandría, el de Notre Dame de París), lo único que consigue a fin de cuentas es elevar la leyenda a cifra y símbolo de una dimensión superior de la percepción, en la cual algunas cosas reales están hechas de la materia con la que se fabrican los sueños.


martes, 12 de mayo de 2020

A LA ESPERA DE LA APARICIÓN DEL PRÍNCIPE MODERNO



Foto de la firma del acuerdo entre el gobierno y los agentes sociales.


Presten atención, por favor, a lo que señala Antonio Baylos en su blog de culto “Según Baylos”: 

«La participación directa de los interlocutores sociales en ese proceso de interlocución con el poder público es hoy más seguro que el por el momento improbable encuentro con los llamados partidos de oposición, representados por el PP y Vox junto con Ciudadanos y otros grupos como Coalición Canaria. Los agentes socio-económicos han conquistado con este Acuerdo un status sociopolítico que no puede frustrarse o supeditarse a una supuesta prioridad del acuerdo entre partidos.

» Si se quiere seguir utilizando la evocación de los ‘Pactos de la Moncloa’ como referente del objetivo pretendido de reconstrucción económica, social y política del país, que desplazó al espacio de la negociación entre partidos las líneas maestras tanto del esquema institucional democrático posterior como del marco legislativo en materia económica y social,  situando a sindicatos y asociaciones empresariales en una posición subordinada – y seguidista – del proyecto global resultante, en esta ocasión los términos tienen que alterarse sustancialmente. Son las figuras colectivas que representan los intereses económico-sociales de trabajadores y empresarios quienes han demostrado la capacidad de comprometerse en la administración de la crisis y en la defensa de una recuperación económica que intente, con la ayuda pública, el mantenimiento del empleo, pese a su fragmentación y debilidad estructural ocasionada por un modelo de desarrollo productivo que tiene que ser modificado.» (1)

Me excuso por citar tan por extenso, pero yo no sabría decirlo mejor. A riesgo de seguir incurriendo en el desagrado de algunos buenos amigos, insistiré en que el gran pacto político para la reconstrucción no solo no avanza en la perspectiva, sino que el paso de los días lo vuelve más y más improbable. Visiten ustedes mismos la feria del ganado, y díganme en confianza si con estos bueyes se puede arar.

Han saltado entonces al primer plano instituciones que los “expertos”, los “tertulianos” y los “medios” daban ya por amortizadas y dignas de ser enviadas al desguace: el gobierno en primer lugar, en tanto que legislador: hard-power, algo que ya no se estila porque lo que mola es el soft-power acordado en los despachos de las multinacionales y en los pasillos de los lobbys. Y junto al gobierno, los sindicatos y las patronales, y los cito a conciencia por este orden, que no es el habitual porque la relación laboral suele ser considerada como un vínculo de carácter privado en el que el empleador figura en una posición dominante, y el asalariado en una posición subordinada o subalterna.

Todo lo cual es un tiquismiquis que aparece como residuo de un paradigma en el que “emprendimiento” equivalía a progreso social, y el “trabajo” era una fuerza abstracta y anónima, carente de valor en sí misma. De pronto, y ha tenido que ser por culpa de un virus (?), se ha retirado el velo de Isis que ocultaba el valor esencial del trabajo no ya para la cohesión, sino para la misma supervivencia de la sociedad. Y el emprendimiento, despojado de improviso de su aura fake de innovación y aventura, ha quedado reducido a su justo término de vehículo facilitador de trabajo socialmente útil.

En cualquier caso, el avance de sindicatos y empresarios hasta la primera línea de las candilejas señala otra realidad aún: el carácter político, y por consiguiente público, de la relación de trabajo. Y la necesidad de la concertación social para abrir vías de progreso, no solo social, sino también político. Lo constata Antonio Baylos, sin privarse de añadir una advertencia importante al final. La repito: «… pese a su [del empleo] fragmentación y debilidad estructural ocasionada por un modelo de desarrollo productivo que tiene que ser modificado.»

Ahí te quiero ver, escopeta. Es necesario modificar el actual modelo de desarrollo productivo. Correspondería hacerlo, según los cánones aceptados, al Parlamento, en función de un gran debate de fondo entre los partidos políticos. Saben ustedes tan bien como yo cómo se están comportando determinados partidos para los que el “bien común” es música celestial interpretada por gaitas gallegas. Creo que fueron 37 (cito de memoria, y mi memoria para los números es fatal) los insultos propinados por Casado a Sánchez en solo 15 minutos de intervención, en la última sesión del Congreso. Vox estuvo en la línea que se espera de esta (de)formación (anti)política. El comportamiento de los rufianes, las borrases y las vehís fue el que fue, conforme a posicionamientos desnudamente electoralistas.

Es un error común reducir toda la política a la instancia electoral. Las elecciones son tan solo un momento previo a la política, y en cambio todo el proyecto partidario se supedita a ellas. Se busca el poder aritmético para decidir; ya se verá luego qué es lo que se decide.

La política real (que no es lo mismo que la realpolitik), entonces, se ha desplazado a otros escenarios, y así lo constata el importante artículo de Antonio Baylos. Seguimos en estas latitudes a la espera del ‘Príncipe moderno’ capaz de imprimir a nuestra joven democracia una acción conjunta, poderosa y decisiva, en las tres esferas de lo político, lo económico y lo social, que hasta el momento andan fragmentadas y descabaladas.

Hay dos elementos para mantener la esperanza bajo la pandemia: uno, el programa del gobierno de coalición, bendito sea por haber llegado justo a tiempo de evitar que acabáramos de deshilacharnos; y dos, el pacto trilateral (excusen las resonancias siniestras del término) referente a la protección de las situaciones laborales durante la alarma, que va a convertirse hoy mismo en decreto-ley.

Mañana será otro día.




lunes, 11 de mayo de 2020

HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA


Una escena clásica que se ha trasladado hábilmente a la hipermodernidad: están presentes el Ángel, la Virgen, el Espíritu en forma de rayo de luz, y la complacencia del Señor (en relieve, sobre la columna) al contemplar la escena. Fra Angélico, detalle de la Anunciación, Museo del Prado.


Estamos hablando del Señor, poca broma. Y en Madrid el Señor se declina detrás de las iniciales FP, o en su defecto de las siglas ACS que son enteramente sinónimas.

Pues bien, el Señor FP ha enviado a un [Miguel] Ángel a anunciar a la Virgen Ayuso que concebirá [una idea luminosa, no piensen mal] por obra y gracia del Espíritu de Aznar. Asombrosa Anunciación. La letra ya la teníamos de mucho tiempo atrás, y en latín: MICHELANGELUS DOMINI NUNTIAVIT AYUSO, ET CONCEPIT DE SPIRITU AZNARIS.

‘El Mundo’ nos ha dado en portada (ver abajo) la imagen de la Aceptación del Misterio. Las manos pudorosamente cruzadas sobre el nacimiento del pecho. El cabello recogido. Una lágrima desprendida del lagrimal, y el vestido de riguroso luto, no tanto por los que han muerto sino por los que van a morir.

Así ha anunciado Ayuso que Madrid quiere pasar YA a la Fase 1 de la Desescalada, pero que eso no es cosa propiamente suya sino de los que mandan de verdad: ECCE ANCILLA DOMINI, FIAT MIHI SECUNDUM VERBUM TUUM. Soy la  esclava del Señor [FP], hágase en mí según Tu Palabra.

Ayuso se convenció de la conveniencia de lanzar Madrid a la Fase 1 después de una reunión con empresarios: «Cada semana está cerrando un negocio», fue su explicación. Al parecer, eso es lo verdaderamente intolerable. El doctor Fernando Simón es un inútil, como ya han dejado claro Inda y Ana Rosa Quintana, que comparten al alimón la categoría de porta-vox del Señor.

El asunto en sí, y la pose de acatamiento humilde de la doncella, han sido objeto de muchas risas en las redes sociales.

Pero ojo, aquí como en La Codorniz de los años de plomo, hay también una última página, y en ella una sección titulada «Tiemble después de haber reído».

He aquí el mensaje contenido en esa última página, el final de la Anunciación tal como nos ha sido transmitida: ET VIRUS CARO FACTUM EST, ET HABITAVIT IN NOBIS. Y el Virus se hizo carne, y habitó entre nosotros.
  

domingo, 10 de mayo de 2020

SALVAJE Y DULCE ERAS



Marina Piccola y los Faraglioni de Capri, de noche. Foto Premium


Si me preguntaran cuál es el libro de poemas de Pablo Neruda que prefiero, respondería sin dudarlo que es Los versos del capitán, un libro que nació anónimo y que solo años más tarde reclamaría Neruda como suyo.

Si me preguntaran cuál es el poema que prefiero de ese libro, respondería sin dudarlo que es “La noche en la isla”.

Si me preguntaran cuál es mi poema de amor favorito de toda la literatura (y ya sé que nadie me lo va a preguntar, y me faltan por leer tantísimos poemas de amor en tantísimas lenguas que desconozco, de modo que mi opinión no tiene ningún valor), posiblemente eligiera “La noche en la isla”, tanto me gusta, tantas veces lo he leído.

Propongo que nos acerquemos al poema mediante un largo travelling, como lo llaman en el cine. Respecto de este poema concreto, estamos en situación privilegiada para poder hacerlo.

Matilde Urrutia llegó a la vida de Neruda como enfermera, en México, en 1949. En algún momento los dos empezaron una relación que desestabilizó el matrimonio del poeta con Delia del Carril. A comienzos de 1952, Delia puso fin a veinte años de convivencia y embarcó en Göteborg para Chile. Pablo y Matilde viajaron juntos a varios países, en los que él daba conferencias políticas y lecturas poéticas.

Estando los dos en Nápoles, llegó una orden de expulsión del país solicitada por la Embajada de Chile. Dos carabineros debían acompañarles hasta la frontera, y cuando el tren en el que viajaban se detuvo en Roma, donde los viajeros debían cambiar de línea, en el andén les esperaba una multitud de «escritores y escritoras, periodistas, diputados, tal vez cerca de mil personas» (cito de las memorias de Neruda, Confieso que he vivido). Neruda cita la presencia allí de Alberto Moravia y Elsa Morante, del pintor Renato Guttuso, de Carlo Levi que le tendía un ramo de rosas… Cuenta que la «muy dulce» Elsa Morante golpeaba con su sombrilla de seda la cabeza de un policía. Los carabineros, desconcertados, rogaron al propio Neruda que les ayudara a calmar a aquella muchedumbre furiosa.

El escándalo obligó al gobierno de De Gasperi (“¡queremos al chileno, no al austriaco!”, gritaban los manifestantes) a revocar la orden de expulsión. Erwin Cerio, historiador y mecenas, ofreció entonces a la pareja la posibilidad de residir en su villa de Capri por tiempo indefinido.

Así describe Neruda en sus memorias la llegada a Capri: «Llegamos de noche y en invierno a la isla maravillosa. En la sombra se alzaba la costa, blanquecina y altísima, desconocida y callada … Un cochecito de caballos nos esperaba. Subió y subió el cochecito por las desiertas calles nocturnas. Casas blancas y muchos callejones estrechos y verticales. Por fin se detuvo. El cochero depositó nuestras valijas en aquella casa, también blanca y al parecer vacía.

» Al entrar vimos arder el fuego de la gran chimenea. A la luz de los candelabros encendidos había un hombre alto, de pelo, barba y traje blancos. Era don Erwin Cerio … En la penumbra se alzaba como la imagen del taita Dios de los cuentos infantiles.»

Cerio les da la bienvenida y se despide discretamente. La mesa está puesta, la cena servida. Lo que sigue es poema.

Aproximémonos a él desde otro ángulo. Esto es lo que cuenta Neruda en “Epitalamio”, otra pieza de Los versos del capitán:

Recuerdas cuando
en invierno llegamos a la isla?
El mar hacia nosotros levantaba
una copa de frío.
En las paredes las enredaderas
susurraban dejando
caer hojas oscuras
a nuestro paso.
Tú eras también una pequeña hoja
que temblaba en mi pecho.

Y vamos ya a “La noche en la isla”, que arranca con una majestuosa estructura binaria de contraposiciones:

Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.

Tal vez muy tarde
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.

La unión amorosa toma la forma de una síntesis que llega a través de todas esas parejas de conceptos contrapuestos: salvaje/dulce, placer/sueño, fuego/agua, alto/fondo, ramas/raíces. Y se da una correspondencia estrecha entre cada una de las dos series. De un lado “salvaje, placer, fuego, fondo, raíces”; del otro, “dulce, sueño, agua, alto, ramas”.

Esta simetría a través del contraste alcanza un punto de expresividad difícilmente superable, y sitúa el resto del poema (no lo anoto, cualquiera puede encontrarlo con facilidad a un clic de su pantalla) en el terreno de lo prodigioso, de lo cósmico, de lo telúrico. El terreno que sin duda corresponde al amor, en el oficio humilde de la poesía.



Matilde y Pablo. Foto Archivo Fundación Pablo Neruda.