lunes, 25 de octubre de 2021

LO QUE NO MIDE EL PIB

 


Joan Martínez Alier

 

Convendría examinar con mayor cautela ciertos chirimbolos aventureros puestos en funcionamiento por los economistas del mainstream; por ejemplo, la hipótesis de una “economía circular”, que defiende que economía y ecología “son perfectamente compatibles”.

Para empezar, no deberíamos hacer tanto caso de los economistas, nos aconseja Joan Martínez Alier, que es un economista à rebours, quiero decir alguien que cree en la economía y en la ecología lo suficiente como para ser uno de los fundadores, y presidente en 2006-2007, de la Sociedad Internacional de Economía Ecológica. Por lo demás, ha sido distinguido en 2017 con el Premio Wassily Leontieff, y en 2020 con el Premio Balzan. Sus escritos tienen un peso en la teoría económica y en la ecológica.

Sostiene entonces Martínez Alier que la economía industrial no es circular sino entrópica. ¿Qué quiere decir con eso? Esta es su respuesta literal (1): «Cuando la economía industrial crece, los ecosistemas se destruyen.»

Parecería que estamos en un impase; sería necesario elegir entre economía y ecología, entre riqueza y sostenibilidad del medio. No ocurre exactamente así, porque en este terreno hay también, como en tantos otros, un algoritmo tramposo que dirige la actividad económica hacia donde interesa a las élites. Hablo del PIB.

Cuando trabajan sobre los datos del PIB, los economistas del mainstream omiten realidades de naturaleza económica que, según ellos, no son relevantes: no es relevante nada que no esté en el mercado, únicamente el mercado es la ley y sus profetas. Más aún, dice Alier: «El PIB no suma las actividades que se generan fuera del mercado, y no resta los daños ambientales. Las empresas casi nunca pagan sus pasivos ambientales, es obvio.»

Este defecto grave de medición, señalado de otro lado con mucho rigor y documentación añadida por Mariana Mazzucato (entre otras/os) en su libro “El valor de las cosas”, es lo que se oculta detrás de la argumentación optimista de que la ampliación del aeropuerto del Prat es compatible con la preservación ecológica mediante el simple expediente de colocar la laguna de la Ricarda en otra parte, tal vez en la sierra de Collserola. El problema va mucho más allá, está situado en último término en una organización social muy determinada que se pretende preservar a toda costa.

En un estudio de la economía agraria en la campiña de Córdoba publicado en 1968 (La estabilidad del latifundismo), el propio Martínez Alier concluyó que el latifundismo andaluz no es un residuo del régimen señorial sino un fruto maduro del capitalismo. Más aún, que no es tanto un sistema de producción, como “un modelo de organización social”. Vertical, por supuesto, sostenido por los de abajo para disfrute de los de arriba.

De este tema sabe muchísimo Carlos Arenas Posadas. Podrán leer, además, los agudos comentarios de Javier Aristu sobre el estudio de Alier cuando se publique (en Editorial Comares) su libro póstumo, “Señoritos, viajeros y periodistas. Miradas sobre la Andalucía del siglo XX”.

 

(1) https://www.eltiempo.com/economia/sector-financiero/premio-balzan-habla-joan-martinez-economista-ecologico-el-ganador-de-este-ano-552706?fbclid=IwAR11Kzoh80DBq_wiGAlgmVB_5xV6-x5b-WWa4LpU6vX-noJUY0mSPMmxhsU