domingo, 24 de enero de 2021

EL DILUVI


Ovidi Montllor, en concierto.

 

El mundo se está volviendo loco, sugiere Pere Aragonés al criticar al todavía no candidato Salvador Illa: «Un ministro de España pretende ser president de la Generalitat.» Como si dijéramos, un 155 permanente.

¿Inaudito? ¿Intolerable? ¿El Diluvio? Con letra del inolvidable Ovidi Montllor, le cantaría a don Pere con sorna mediterránea: “No es preocupi, senyor, això ja sol pasar.”

Y es que hay un cortocircuito mental en la afirmación de don Pere Aragonés, una falla tectónica más profunda que el Rift Valley.

Conviene explicarlo despacio, para que se entienda bien: el senyor Illa no es ministro como quien es de Móstoles o de Dinamarca, como quien es cojo o poeta simbolista. El ministerio no es una marca indeleble que acompaña a una persona toda la vida y conforma su personalidad entera. De ser así las cosas, yo podría decir de doña Laura Borrás: “Diputada al Parlamento español nada menos, y pretende la tía ser presidenta de Cataluña, vaya cara.”

Es peor aún, de veras. Mírese con atención don Pere Aragonés a sí mismo, y descubrirá tarde o temprano que carece de los preceptivos ocho apellidos catalanes para ser un auténtico pura sangre. En este peligroso tipo de inquisiciones, todos vamos al retortero.

Añade Aragonés en su declaración de precampaña que la fecha del 14F también es un impedimento, y pide sensatez para que se aplacen los comicios y eliminar así “cualquier sombra de ilegitimidad”. El escrúpulo le honra, cómo no, pero le honraría aún más si no considerara el resultado de las urnas puestas el 1-O como un mandato democrático impoluto, a pesar de la falta de garantías de todo tipo, de igualdad de acceso a los medios, de control del recuento, y tantas otras deficiencias no enmendables que no impiden a don Pere considerar aquello como un mandato inapelable del pueblo catalán.

Tan primmirat para unas cosas, y tanta manga ancha para otras. Esto no es serio, señor vicepresidente en funciones. ¿Un Aragonés, y pretende encaramarse de bóbilis a la presidencia de la Generalitat? ¡Vamos!