miércoles, 6 de mayo de 2015

¿CANDIDATOS, O FURTIVOS?


Si es que no lo sabía ya de antes, Manuela Carmena, cabeza de lista de Ahora Madrid para las elecciones municipales, habrá aprendido rápidamente con qué clase de rival se juega los cuartos. Esperanza Aguirre abrió las hostilidades con la afirmación de que «en realidad» Manuela no ha sido nunca jueza porque «no hizo oposiciones». El comentario de la candidata del PP a la alcaldía es irreprochable salvo por dos pequeños detalles: primero, que los juristas de reconocida solvencia que acceden a la judicatura por el llamado “cuarto turno” son jueces a todos los efectos; segundo, y peor, que Carmena hizo oposiciones y las ganó. «Está bien, sí es jueza. Si me equivoco no me duelen prendas por reconocerlo», ha señalado Aguirre para zanjar la cuestión. Donde dije digo, digo Diego.
La siguiente sorpresa ha sido la llamada del director de Telemadrid para informar a Carmena de las condiciones y los formatos de los debates electorales que van a celebrarse durante la campaña. Quince debates en total, porque todos serán dos a dos, y nunca aparecerán todos los candidatos en rueda conjunta. ¿Y eso por qué? «Porque doña Esperanza lo ha decidido así.»
Dicho de otra forma, Carmena es jueza, sí, pero en las elecciones a la alcaldía su rival es mucho más aún: es jueza y parte. Juega en campo propio, y se lo hace sentir a todo el mundo.
Aguirre estrenó su peregrina precampaña a la alcaldía con la propuesta de hacer desaparecer a los sin techo de las calles de Madrid para no dar una mala imagen al turismo que nos visita. Puede que sea utópico, entonces, pedirle respeto a sus rivales en las elecciones, respeto al público en general, respeto a la ciudadanía que va a ejercer su derecho al voto. Se está comportando como la dueña del cortijo con los furtivos sorprendidos en sus territorios de caza. Se llama a sí misma liberal para rodearse de un aura de prestigio político, pero es nada más deslenguada.
Madrid se merece otra alcaldesa.