lunes, 18 de mayo de 2015

RULETA RUSA


Antes de que míster George Horace Gallup patentase el prodigioso invento de los sondeos de opinión, mucho antes, era la Sibila de Delfos la que sustanciaba las dudas de príncipes y gobernantes sobre el modo de llevar los asuntos públicos. La Sibila tenía una ventaja sobre los modernos sondeos: nunca se equivocaba, tenía hilo directo con la divinidad. Quienes se equivocaban con frecuencia, en cambio, eran sus clientes, porque los mensajes de los inmortales llegaban del más allá rodeados de una envoltura de palabras oscuras o ambiguas que los hacían muy difíciles de descifrar.
Un sondeo de Metroscopia hecho público ayer determina que una repetición de las elecciones autonómicas andaluzas favorecería al PSOE y a Ciudadanos, y perjudicaría sobre todo al PP. Igual que ocurría con la Sibila délfica, las posibilidades son dos, creérselo o no creérselo. Los socialistas ludópatas y los convencidos de que dios distrae sus ratos libres jugando a los dados convocarían de inmediato una nueva ronda electoral. Por más que tienen conciencia clara de que en uno de los alveolos del tambor del revólver que están manipulando hay una bala, se sienten inclinados a despreciar las posibilidades de que, de los seis posibles, sea ese precisamente el que quede alineado con el percutor. Adelante, entonces.
El sondeo de Metroscopia se ha efectuado el 12-13 de mayo, al hilo de la frustración producida por el retraso en la investidura de la socialista Susana Díaz por parte del nuevo parlamento autonómico andaluz. Faltan aún dos llamamientos a las urnas por cumplimentar en Andalucía, y falta sobre todo saber cuáles serán sus resultados y de qué manera influirán en el ánimo del electorado. Lo que refleja la encuesta publicada ayer es un estado de ánimo difuso, a fecha de 12-13 de mayo; no una intención decidida de voto para el mes de, digamos, septiembre. ¿Qué razón ha llevado a la agencia a llevar a cabo un sondeo tan aleatorio, y por qué se le ha dado esa publicidad? A mí, disculpen, más que un sondeo me parece un globo sonda.
Pero la perspectiva nebulosamente favorable que se apunta no exime al PSOE, al que no se vaticinan grandes resultados en otras latitudes, de intentar, hasta el límite del plazo fijado estatutariamente, llegar a acuerdos sustanciales con uno al menos de los grupos que aquí y ahora tiene enfrente en el parlamento andaluz. Tirar segunda vez por la calle de en medio es correr un riesgo innecesario de pegarse un tiro en el pie. O en la cabeza.
El que avisa no es traidor, como solía concluir sus columnas en otro tiempo el inolvidable Manolo V el Empecinado.