domingo, 4 de diciembre de 2016

PIEL DE ELEFANTE EN SU SALSA


Podría ser el plato del día en un restaurante exótico. Pero es algo muy distinto, y excita hoy por hoy el asombro unánime de una Europa en horas bajas y ávida de buenas noticias.
“Piel de elefante” Mariano ha vuelto por donde solía. Sus primeros pasos en la nueva legislatura han sido concertar con el PSOE una subida del salario mínimo – no porque tal cosa hiciera falta en puridad, sino con la intención misericordiosa de echar una mano al compañero de tantos avatares, ahora en apuros mediáticos –; utilizar el arduo programa de regeneración negociado y suscrito con Ciudadanos como papel higiénico; subir impuestos indirectos sin tocar de momento la renta, y darle un nuevo y terrorífico meneo a la hucha de las pensiones.
La rentabilidad conseguida con estas primeras medidas “de choque” ha sido máxima, e inmediata: de un lado Jean-Claude Juncker ha retirado viejas amenazas sobre la deuda y aprovechado la ocasión para expresar su admiración hacia el crack eterno de esta variante peculiar de la Liga de las estrellas; de otro lado, nuevos sondeos de opinión fortalecen la posición del PP como partido alfa favorito de un electorado rendido a la veteranía y la manga por hombro de un líder sorprendente de tan previsible. “¿Pero lo ha vuelto a hacer?” “Sí, lo ha vuelto a hacer.” “Pero, ¿en minoría…?” “Sacto.” “Pero, ¿cómo…?” “Con un par.”
The Elephant Man and his Constitutional Court, debería ser el próximo gran proyecto de un Hollywood que también atraviesa horas bajas debido en buena parte a la ramplonería y dudoso gusto de las preferencias mostradas por sus votantes locales. Un filme pensado para su exportación al mundo mundial, con la presentación estelar de un nuevo super-anti-héroe global capaz tal vez de arrebatar multitudes, pero únicamente en los casinos de algunas pedanías de Pontevedra. La dirección podría encomendarse a Steven Spielberg. ¿No fue él quien dirigió la serie del parque jurásico?
Delenda est Mariano.