domingo, 18 de julio de 2021

CAMBIA EL DIBUJO DEL GOBIERNO

 


Dos chuletones muy crudos: el meme de moda, salvado el debido respeto.

 

Y aquí, para entre los dos,  

si hallo harto paño en efeto,

con muchísimo respeto

os he de ahorcar, juro a Dios.

(Pedro CALDERÓN DE LA BARCA, “El alcalde de Zalamea”

 

Quizás conviene encuadrar la ofensiva desmadrada de los jueces en su contexto real. El contexto, diría yo, es el de un gobierno que avanza y una oposición en retroceso que se ve obligada a sacrificar en la línea de fuego a su última y más preciada reserva, la Brigada Ligera Aranzadi.

Y mientras el estamento judicial echado al monte se dedica a sacudir gratuitamente los cimientos del estado de derecho, Sánchez ha remodelado el gobierno. Se le adjudica desde las tertulias mucha osadía, aunque se le reconoce baraka. Yo creo que no hay en realidad ninguna de las dos cosas, sino una utilización coherente del Big Data puesto a su disposición.

Me explico. Se ha cerrado la Operación Indultos Catalanes, y tanto las patronales como los obispos bendijeron la medida. El Bloque de la Raza intentó reaccionar con una gran concentración abanderada en el escenario mágico de Colón, y no llenó. Tampoco ha insistido más, desde entonces, en la Unidad sagrada de la patria. Lo último que sabemos de Pablo Casado es que se ha fotografiado con un chuletón crudo que manejaba con miedo evidente a quemarse a pesar de no estar encendido el fuego de la parrilla. Puede que el chico se sintiera quemado de antes, “el gato escaldado de la parrilla fría huye”.

Tomen nota, entonces. Mientras los sondeos de OK Diario y La Razón colocan al tándem PP-Vox cada vez más cerca de los números del gobierno, el apoyo de calle a Casado disminuye, y el de Sánchez se incrementa con el apoyo externo de estamentos que están en la pomada desde toda la vida.

Este era el momento de afilar el dibujo del gobierno. Más poder para las tres vicepresidentas: Calviño que mira a Europa, Díaz que mira al pueblo trabajador, Ribera que mira al futuro sostenible. Por debajo, lo que se toca no es por juventud ni por mujerío (muy atinado en este sentido el comentario escéptico de Quim González en su blog), sino algunas aristas que podrían entorpecer la conquista del voto de centro para un Sánchez que se venía moviendo desde la moción de censura por terrenos de izquierda.

No es malo este viaje al centro (en principio, digo, y lo digo a mi leal entender). Se trata de tranquilizar a un electorado muy escamado, casi empavorecido, y de emprender a su debido tiempo un par de operaciones de saneamiento. La principal, la relacionada con un Poder Judicial que ha ido demasiado lejos en todos los sentidos. Después de sus últimas barrabasadas, la costra judicial ha sido percibida por la ciudadanía como un problema, cuando en épocas recientes (juicio a los políticos catalanes) era percibida aún como una solución.

Para esta cuestión y para otras de calado parecido, el país necesita el aporte de mayorías cualificadas. Pleno respeto a las decisiones de los jueces, por supuesto; pero una vez hallado el paño suficiente, se trata de ser tan flexible en este tema como Pedro Crespo, alcalde de Zalamea.

La estrategia de la clase contra clase no sirve de nada, ahora mismo, si es que ha servido alguna vez. Es la política de alianzas lo principal. Pablo Iglesias lo ha entendido bien, y ha tenido la honradez, pero también la inteligencia, de dar un paso al lado cuando se ha dado cuenta de que restaba más de lo que sumaba.

La realidad no es simple, sino compleja; no es rectilínea, sino poliédrica. El gobierno de Sánchez mantiene íntegros su programa y su coalición firme con UP, y al mismo tiempo se prepara para recibir refuerzos por su derecha. Entramos en un período crítico para plantear un futuro de progreso.